martes, 27 de marzo de 2012

A Crátilo y sus amigos tartamudos


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Carlos López Dzur
TEXTOS SUELTOS / LIBROS DIVERSOS

A Crátilo y sus amigos tartamudos


1.
«Somos unos pobres tartamudos del habla;
rencos en pie que palmearon
la espalda del lenguaje;
vamos lamiendo el Ser del Corazón,
aprendiendo apenas a decirlo,
a sacarlo como aliento,
emanarlo en ascenso
como en torre de incienso
o pilares en humo,
somos una keli / vasija / con asas rotas,
ave-chuchos que ni sube con alas
ni se desprende del peso que lo ata
y vuela con el Vuelo prometido del Poema
y la Enseñanza posible
en el Hacer de Lamed»...

¡Ay!, Hermógenes, ¿qué Crátilo dirá
sobre la verdad original del Lenguaje
y la Alétheia?
¿Qué podrá de quien la dijo?
si somos bocas torcidas
y maestros mentirosos,
ufanos tipejos divertidos
con muchas letras.
burros cargados /
sabios a la violeta /
moscas salidas
del saco ventral del canguro?

¿Qué articula ellenguaje enigmático?
¿orazón de la torre voladora?
¿vasija rebosada con dos asas
como alas / cuello / boca /
la boca del Maestro?
¿Que ha de ser si no ha sido
cumplido su Lamed, noeim /
de la iud
lamiendo la semilla desde allí?
¿y el corazón, en presencia de la boca
que hace, cumple al pie del maestro
su Oír donde se comienza
a ser sabio y humilde
y se conforta la aspiración
de entender el universo?

¿Qué si no fue como el cohete
que despega y por etapas se impulsa
antes de aribar
a las alturas del Cielo?

Sin ascención del corazón
¿qué se aprenderá para enseñar,
o se adquiere como el poder
a fin de dirigir
y rectificar oscuros juegos
del instinto y la imaginación?

2.


Somos unos pobres tartamudos
del Saber Oracular que, en visión de lenguaje,
nos sacamos los ojos, con retórica sofística
apuñalamos el iris
y en vano es que Heráclito
diga si Parménides acierta
el ser al pensar
y o si es lo mismo Noeîn / que existir,
o ser masticando
palabras del ayer remoto, lamiendo
Shejiná del Oriente
y en vano es el Gorgias de Platón
y otros gorgianos:
El encomio de Helena
y la inefabilidad de lo real
ante la relación de nombres
y seres existentes.

Somos unos pobres tartamudos
para comprehender desde el corazón
de Lamed y lamer desde las torres
que se elevan y la palma
de la mano que no es
como el puño
que se cierra y agrede.

3.

«Filtremos lo que nos envía nuestra mente,
pues ella no distingue lo real de lo fantástico,
lo cierto de lo equivocado, simplemente graba
y cumple lo que le es enviado»:
Sogmund Freud
.¿Quién es el hombre, Hermógenes,
que descertifica a quien su saliva pegara
a las palabras si saliva es la esencia,
quién a Crátilo desmentirá
en torno a la exactitud de los nombres
y significados que a las palabras
viene naturalmente dada
desde el origen alehado de los tempos?

A significados arbitrarios,
¿quién negará su origen,
su cuestionable ascendencia
si no somos eternos, si sólo
por costumbre y hábito les sabemos?
... somos lamedores de engaño,
chupadores de reemplazos a capricho.

¿Quiénes son los hablantes, Hermógenes,
sino los consabidos olvidadores,
asesinos de la memoria del Oír,
cegadores de la memoria del Comprender?.

Hoy, cuando los nombres no expresan
la esencia de las cosas, y son meras piezas
que el oyente reemplazará a su gusto,
¿qué diferencia hará un nombre,
con respecto a otro, quien coteja
los lenguajes desaparecidos...
sabrá de huérgfanos verbos,
o miserables sustantivos que irán
a la extinción junto a las tribus
o las ciedades comida por imperios,
quien en rigor sabrá
lo que sea nombrable
o lo que sea cognoscible
por atributos y adjetivos
certeros?

4.


Somos rencos en pie,
avestruces al lado
del Pilar de la Sabiduría,
cabezas enterradas en arenas
que fingen, «no hay de opciones»,
porque ya no se quiere
ir a lamer del Lenguaje / olor del fondo
de la Keli / del Corazón del Ser,
aprendiendo.

No hay quien vaya a escuchar
lo que dice la mente / filtro santa de
Quien Oye y observa
cuando se aprueba lo que el hombre quiere:
«Deseo es la Verdad, deseo la consecuencia
y se cumple lo que envias y das por aceptado
sea lo bueno o lo malo».
«Pobre quien piensa en fracasar
ya fracasó; apenas va a sacar una imagen
que sea como aliento, apenas
emanación divina / para el primer gateo en ascenso;.
y quien piensa en ganar, bendito sea;
es persona afortunada, dio un paso»

Somos unos rencos / tartamudos /
tullidos caprichosos / sordos
a la Letra Original / Lamed /
que insta a todos los mensajes que la mente
admite, haciendo uno:
aprendan / instruyan / chupen
de mí / eleven esa torre
esa serpiente / de sabiduría /
hasta la altura
del Ser.

6.


a Roman Osipovich Jakobson y Ricoeur
Adán –¡ay! hombre / Crátilo Primordial–
dále un nombre a todas las cosas
únicamente desde tu regocijo, diviértete
en hacerlo porque vendrán,
después de tí,
los tirrios de la tierra,
aguafiestas gramáticos,
sofistiqueros de precisiones apendejantes
saussuristas y semióticos
divisores de lengua y el habla,
sincronía y diacronía con turbios pasados
del signo y doble articulación del lenguaje.

Vendrán los gramatologos y logocentristas.
Van a matar la metafísica conl análisis lógico
debajo de la Carnap ya vestir
de Tractatus Logico-Philosophicus
cada risa y cada asombro que produjo
que hallaras seis funciones,
una por cada día de creación
antes de la Escucha del Ser
en el Camino del Habla.

Y la Poesía ha de perderse entonces
Van a reducirla a carácter convencional
sin verdad, sin poder, sin metáfora
y sin imperio metonimico,
no hay verdad –¡pobre alétheia!–
como desocultamiento.
Ni función emotiva,
ni conato ni canal de quehaceres
ni referencial de imperativos
ni deseos
ni metalingüística,
sólo pobres tartamudos del habla,
rencos, sordos presuntosos,
parlanchines, garruleros,
metirosos,
nada.

De Estéticas mostrencas y vitales


Acerca del poemario «Estéticas mostremcas y vitales» de Carlos López Dzur

El libro Estéticas mostrencas y vitales atañe al reino referencial y bíblico de Abram, el padre que, por un mandato de fe, levanta un hacha para sacrificar a su primogénito Isaak en las alturas del Monte Moriah. Con su artesanía de reelaboración imaginativa y expresión poética, Carlos López Dzur comienza a desentrañar las implicaciones del acto, o tentativa de asesinato y sus motivaciones. Este quehacer con la palabra es filosófico en tanto que va a la relación entre lo ontológico y lo verdadero, del significado de la vida y su específico marco natural en la existencia humana y en los sistemas de valores que pretenden su protección.

El libro no es el enjuiciamiento del profeta Abram porque este intento de homicidio ritual es sólo una metáfora que se preserva en el Génesis y, en cuanto tal, es que CLD revelará su riqueza. Principalmente, el contenido del poemario es el examen lopezuriano de algunos sistemas de valores, según se van mostrando internamente inconsistentes para la tarea por la que se alega que éstos han sido creados. Vista esa primera parte de las «Memorias», el enjuiciamiento crítico incluye: la ilegitimidad de la oblata / sacrificio / y los absolutos omniconclusivos [sea ya «por obligación civil, ya admitida y declarada»).

En el poema 'El padre y el hacha', se enuncia que «El bien no es un valor absoluto». En el texto 'El sacrificador y la ofrenda', la crítica se dirije hacia el nominalismo, el sensualismo y todo que se toma in desperadum, apriorísticamente, como capricho.

Hay una crítica a «la mala sombra / de lo humano» que permea tales ideologías, a admiradores ciegos de Trasímaco, atramontanos, integristas, martinistas, a quienes en conjunto CLD llama los burladores de la sombra. O también buitres y alianza de subyugamiento. Estos sistemas de valores convierten al hablante de los textos en la Voz del No legítimo que pide que el hacha se detenga y se dirija hacia otra víctima.

Cuando el
hacha del sacrificio pasa de mano, CLD se identifica con el Abram que sufre por la petición que Jehová le hiciera. La identificación es profunda y la prueba es el texto 'El hacha de Carlos Abram'. Mientras Abram obedeció sin chistar el mandato de su fe, Carlos Abram hace sus pertinentes solicitudes de negociación.

«El Hacha que Carlos Abram propuso como útil, preparada a-la-mano, / presente, como su objeto dado, / Carlos sabrá retirarla de tu lonco / cuando seas-en-común, / el hijo de mi sueño, / el Deseado». Lo que se negocia es una bendición a los hijos, siendo que el Carlos Abram de los textos no es un padre perfecto. Con ironía se presta a contar su propia historia, su personal ofrenda en el Monte del Moriah y utilizando su propia hacha. Hacha que ahora es símbolo de un instrumento de entendimiento y limpieza conceptual. «Con santurronas, legalistas, / de lógica formal o moral judeo-cristiana, / me acosté en bandidaje; / pero ví el porvenir, yo ví / los hijos perfectos que ya no entran a revolcarse en el limo / ni en desajustes de identidad / se dan cimientos; yo los bendigo / y les cuento el pasado / (la hora del Hacha / y la cima de Moriah) / con un poco de futuro».

De modo que al contar su propia historia como padre, en fuga, en bandidaje, la disolución del matrimonio por ser con una mujer equivocada y la incompatibilidad entre ellos, CLD concluye que, pese a ésto, la visión de lo deseado es posible. Es posible el espíritu de profecía que visualiza los hijos perfectos, gozosos y sin desajustes; los hijos bien cimentados, que pueden entender sus antecedentes, perdonar y convivir el presente, con su «poco de futuro». Después de proferir contra la lógica formal, el legalismo y la moral judeo-cristiano, lo que se infiere de este padre es su naturaleza contracultural y protestataria. No es al Abram dogmático al que Carlos adjunta su nombre. Es un típico padre de la Generación de los Baby Boomers.

El libro está dividido en cuatro partes: (1) Memorias de la caverna, (2) Nos cayó la macacoa, (3) Tránsito entre hienas y (4) Consolaciones de Agar. Consiste en más del centenartextos distribuídos dentro de sus cuatro partes.

Para López Dzur, la criatura humana tiene un apetito de infinitud y luz, visión que traiciona por las limitaciones de su naturaleza física y las presiones de la necesidad. Este Abram genérico de su libro ama a su hijo, a sus mujeres, a su comunidad, pero habita en «la cueva de roca de mí mismo». Esto puede ser referencia a la carne, a la terrenalidad, a la dependencia de lo denso u onticidad en general. La carne es el reino de la necesidad y de la desorientación, individual y colectiva. Este hombre quiere una «casa de certidumbre» para su hijo, o para construir la ideología de la esperanza; pero, dada su condición, no la tiene.

La Cueva de roca / la caverna / habla de miseria histórica y dura circunstancialidad. Las cuevas fueron la primera casa / vivienda o albergue / de la humanidad primitiva. La cueva está «ahíta aún con simulacros / y dolores suyos y dolores míos». Esta es la descripción de la naturaleza humana en su ambiente. Es por lo que Abram descubre que a su hijo Isaak lo hereda con su insuficiencia, no con la abundancia y plenitud que desea darle. «Descubrí / que no pude dar lo que él merece / y sufrí como nadie».

El libro da una memoria de lo que es vivir en un mundo cavernario, donde el hombre dizque moderno sigue con una instintividad arcaica y con problemas de adaptación y aprendizaje. El individuo del presente es instruído en ideologías de fuerza y deshumanización. CLD nos habla del origen de la civilización, de la historia de lo pasado, pero las cavernas están presentes espiritualmente todavía y las convivencias forzadas del colonialismo y el etnocidio cultural no pasan de moda.

Pero, por decir que se nos da una memoria, se implica que hay una voz principal o relator que la da. Ese es Carlos Abram; una voz silenciosa es el Abram inicial-bíblico. Este es el referente del asesinato ritual que no se concretó. Carlos Abram es quien da una interpretación al hecho. Abram es un neófito que entra, sin saberlo, a un proceso mágico. CDL, a través de Carlos Abram, abraham en Monte Moriah contemporáneo, representa el hablante del texto 'El secreto de la Fortuna'. O el hablante de Blaise Pascal. El clamor que se contiene en el primer poema es la revelación de la Libertad y el Orden; en segunda lugar, mi homenaje a Blaise Pascal, el mensaje es que no hay que buscar a un dios conceptual, ni profetas que convocan a tener un hacha en la mano, o sustentar un sistema de holocaustos. En cambio, el dios vivo inspira una estética de magia y esplendor. La fe es la visión de una Zarza ardiente, una experiencia viva que se puede revelar. No un enigma que nos quiebra los sesos, dios teorético y logificante:

Yo, Eleutherio el Liberador, te daré fortuna.
Hijo de la promesa, entonces, elabora pues
la palabra persuasiva.
Defiende la Eunomía cuando vayas a tierra
porque hay demonios duros y siniestros,
hombres bestiales, a donde vas llegando.
Tú sé heroico en cuanto puedas.
No te pido que cortes cabezas,
que seas la guillotina, cámara ardente,
horca, cadalso, silla eléctrica.
No inventes otros aparatos represivos
ni el policía, el soldado, el vengador milico.
No urdas violencia contra el prójimo.
No seas falange ni tortura ni guerrilla.
Solamente, sé eunómico porque existe el Orden.

[El secreto de la Fortuna ]
Entendido ésto, del libro en su totalidad vemos que se concierne con la ética política [lo eunómico] y, al mismo tiempo, con la estética. Es curioso que un comentario de CLD sobre qué es más importante al juzgar el mito del Sacrificio de Isaak por Abraham, si lo ético o lo estético, él observe: «El acto que Abram pretendía realizar es estético. Es un drama del Eleutherio Liberador con su prójimo, alguien amado, a quien trata como un hijo.

Eleutherio es Tiké / la Fortuna, o el portavoz de magia. Se suele reperesentar como mujer y con muchos nombres... Así que Tiké puede ser el Padre, o la Voz que prueba la obediencia de Abram... En el poema El secreto de la Fortuna se dice: 'Yo soy el padre, Kéter-zeus-júpiter, pero, en fin, más que nominalismo'.

El Padre Arquetípico le habla al hijo para darle fortuna, orden y bendición. Le pide que defienda la Eunomía, que es asunto de ética y política; pero, además de que se apartarte de lo bestial y los ciegos automatismos, le revela una salvación, a la que llama el primer regalo y salvación... El poema dice: 'Identifícala. Vive en jardines. Llámala Tyche Soteira, Salvadora, o Agathe Tyche, Buena Fortuna. Es el primer regalo que te haré por llegar a la tierra y flotar en mis lotos'. Esto es ya estética y magia... ¿Qué es realmente lo que hay que matar, si algo? ¿Al niño Isaak, que tan amado ha sido de su padre?

El símbolo de la ofrenda es siempre algo que es muy querido por el sacrificador. ¿Qué realmente significa que un Libertador, padre de la envergadura de Kéter Jehová, Zeus o Júpiter, pida la cabeza o la muerte de su criatura. ¿Qué sentido tiene? En las Estéticas mostrencas, sí, la idea es glosar sobre la fe y el valor de una obediencia armonizadora, pero en un sentido mágico, es decir, más allá de todo literalismo y nominalismo. La fe no es ingenuidad y reacción automática. Es una comprensión».

Ahora entra en juego el tercer personaje, el Dios que le pidiera el sacrificio. CLD alude: «Entonces, vino mi Padre, / padre de todos los prójimos posibles / y me pidió su sangre, las tinieblas mías, / y que lo sacara de la cueva / y que trajera su urna cineraria / y que lo matara en el monte Moriah / oculto en lo más solitario de la cima».

Este es un Padre Social. El Estado. El hombre que diviniza el Estado, o al Ancestro, es quien da ese tipo de consejo: «Obedéceme y mata».


Sucesivamente, descubrimos que Isaac, la ofrenda de sacrificio, «la dulce y suave cría», es símbolo del alma: «Si el alma es mucho más, / ¿cómo saberlo? / ¿cómo aducirlo / con estas semejanzas, / metáforas del amor al hijo?»

En otros poemas, él habla del alma como «lo hijificado», en la historia y en el ser íntimo. Es interesante cómo CLD utiliza la historia de Abram, contextualizándola filosóficamente en el mito platónico de Las Cavernas. Platón utiliza la caverna para hablar de la libertad y las ideas incipientes en la psiquis humana.

La segunda parte, Nos cayó la macacoa, comienza con los poemas Ladrones de autoridad civil, La Gran Bancarrota y Los leprosos. La expresión refranera, «nos cayó la macacoa», la mala suerte, CLD la vuelve más bruja al hacerla equivalente, «nos cagó la changa». Si en las Memorias de las Cavernas, nos presentó a los Burladores de la Sombra, a los baales, Nergal, a Lumia, líctores, verdugos y nos paseó por Mesopotamia y Anatolia, haciendo símbolos de tales lugares, el origen de la prostitución, la confección de armas, las guerras religiosas y tribales, las epidemias y la Edad de las Tinieblas, nos trae al hecho trágico de la progresiva pérdida de libertad individual e introspección, que son la Gran Bancarrota. El infortunio del Ser humano.

La tercera parte del poema, Tránsito entre hienas, comienza con los poemas --continua

*

LA MUERTE Y LA NADA


Carlos, no hables más a la 'nada' pequeña
que la Nada es la muerte,
el supremo soliloquio
de los hombres mortales.

Ya sabes mi nombre y el tuyo;
sabes el nombre del Nosotros;
y no habrá Dama Blanca
ni Dama Oscura.

Supiste de la primera Emet,
primera Verdad del Hacer,
primer potencial del Decreto.

Yo te dí la rosa blanca,
yo entré a tu Pozo subconciente
para enseñarte la Zorra verdadera
del olfato agudo y para darte el Ojo
con que el Viviente Jai nos observa,
nos vincula y ata en shiflut
que es servicio en humildad.

Abre el hatillo que te dí.
Brindemos con la copa de oro
el vino de Emet, ¿no te hizo la vara
escribir ese sagrado nombre?

Emet es la verdad
y con vino de verdad compartiremos
la alegría de encontrarnos.

Abre el hatillo, Carlos,
porque por última vez tendrás
ese nombre para tu alma.
Se llama igual que yo, Simjá.
Que te arome la rosa blanca
del Kyrós, que se abran tus ojos
con contentamiento
porque la soledad ha muerto
y la muerte del mundo
se hirió con su propio aguijón.

Diríjete a mí, voy a salir de tu Pozo.
Llenaré tu pupila con mi imagen.
No verás un fantasma.
No soy la Dama Blanca
ni la Dama Oscura ni la Muerte.

Soy Tu Amiga, la primera amiga
que has de conocer de carne y hueso,
la que es tu placer escondido
desde el cerebro oculto,
quien desde el astral materializa
todo lo que es y todo lo que necesitas,
la que nace de la Abundancia
del Poder de Ser.

*
____

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lunes, 12 de diciembre de 2011

Dzur: Una Introducción



Revista Hola PR / De los Tipos folclóricos de Pepino / Hola PR / Indice / Heideggerianas / Heideggerianas / Heideggerianas / Primera Parte / 3 / Teth, mi serpiente / Canto al hermetismo / Lópe Dzur / You Tube

Indice / Parte Uno
Parte 2
Parte Tres: Herramientas terapéuticas
Parte Cuatro:Solutos y prosopopeyas
Parte Cinco: Desacralizaciones y zorrerías

La obra y poesía de Carlos López Dzur: Una Introducción


El nombre de Carlos López Dzur no es desconocido en la red electrónica, donde él hizo su trinchera de comunicación desde hace más de una década, haciéndose presente con sus archivos para compartir nueve libros de poemas, uno o más libros de cuentos, varios volúmenes de ensayos filosóficos, novelas y monografías historiográficas sobre el Siglo XIX en San Sebastián del Pepino (Puerto Rico).

Posiblemente, ya tiene millares de lectores de habla castellana que le admiran. Uno de sus libros («Tantralia») se traduce al portugués y sus textos han sido presentados en simposios y congresos en Nueva Delhi (India), por su interés en la traducción y contendo. Sus lectores son cibernautas que buscan en sus escritos las facetas de conocimiento que él maneja: el genealogista, el historiador interesado en microhistorias municipales, el conocedor del Tantra Yoga, el teórico anarquista, el crítico heideggeriano y el poeta latinoamericano cuyo mundo simbólico y ecléctico, a veces contracultural, fascina a poetas nuevos y veteranos que entran en sus redes.

Hallé su nombre antologado entre los poetas nativos de Baja California (México), hecho que se explica por la creencia de que, durante el Centenario de la Fundación de la Ciudad de Tijuana, se pudo convocar la presencia de un tijuanense de excepcionales dones con la palabra poética; pero, los temas de López Dzur en revistas universitarias de UC, La Jolla y motivos para su inclusión en la antología, aunque temas tijuanenses y chicanos, fueron signos de simpatía y solidaridad por su parte; no la determinación de su nacionalidad. Hay colaboraciones suyas en las revistas Maize y la Huerta del Hopo,

Por una pieza de prosa poética, titulada Mi araña predilecta en el congal, por años los cibernautas de El Salvador festejaban al narrador que le dio memoria humana, belleza enternecedora, al tránsito de huída y migración de una familia salvadoreña, dos enamorados que se reencuentran, tras peripecias en la frontera, tema de ese cuento. Esta familia, que entró por Tijuana a los EE.UU., escapó de una guerra de doce años que ocasionó 75,000 muertos, durante el periodo que se extiende de 1979 al 1982. Antes de plasmarse como ficción en un cuento la historia de la familia aludida fue un testimonio periodístico.

Mas no fue un salvadoreño, u otro centroamericano, quien literaturizaba la anécdota de la cruzada, el bar y el periodo bélico de la historia. Al autor bastaba ser reconocido como latinoamericano. Otros, como lectores, dijeron que López tendría que ser un héroe de los suyos. Ni aún la compositora belorusa Galina Gorelova que ha convertido en corales, música de piano para voces de barítonos, algunos textos de López Dzur, en la serie Song-Cycle on Latin American Poetry pudo, en 1986, determinar de qué país proviene este autor cuyos textos la inspiran y, que siendo latinoamericano, lo mismo trabaja con materiales conceptuales de Cachemira (India), como el tantrismo, que con temas alusivos al mundo islámico, azteca y maya, sin desdeñar su Caribe, como se evidencia con su libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados, donde la mitología arahuaco-taína se complementa con la personalidad del maltrecho Príncipe de la Libertad, buscador de El Dorado, alias Lope El Tirano o Aguirre el Loco.

Al juzgar la porción de la obra de la literatura que conociera de López Dzur, el periodista mexicano Francisco Valverde escribió:

«La producción literaria de Carlos López Dzur es multifacética y multidireccional. Este asomo es sólo un breve acercamiento a la literatura del autor que, de ninguna manera refleja todo su peso intelectual; por el contrario, sólo pretendo mostrar un aspecto de la obra del joven escritor cuya pluma es capaz de fragilizar apariencias hasta dar con la esencia en un constante ejercicio intelectual... Su obra es como un prisma que filtra luz y le da varias direcciones. Permite interpretar una historia desde una gama de puntos de vistas, pero que, sin embargo, tiene condición visceral en la medida que su obra cuestiona las formas y adornos del American Way of Life hasta hacer emerger aspectos profundos de una realidad que no es tan bondadosa.

De vigorosa prosa, rica en el manejo del lenguaje español, desde un nivel coloquial hasta un exquisito tratamiento que va del conocimiento esotérico, al religioso y al científico, la de López Dzur es obra que penetra en los laberintos de la problemática existencial de los seres marginados, olvidados y escondidos por un sistema social que hace malabarismos extraordinarios por conservar limpio el concepto de Sueño Americano.

Si alguien desea ver en la obra de López Dzur un personaje absolutamente feliz por insertado en el sistema social norteamericano difícilmente lo encontrará»: Asomo a la obra del escritor Carlos López Dzur: La Creación Literaria como Vehículo Desmitificador, 29 de diciembre de 1989, publicado en Unión Hispana (Santa Ana), ps. 25-28.

El interés por un poeta como Carlos López en los Estados Unidos, si ha sido poco, tal vez se deba a que escribe en español. Su obra está diluída en esa etiqueta dispersiva, pero a la vez unificadora que es llamada lo Latino, es decir, no en el sentido étnico-nacional, sino el idiomático. Este es un autor que escribe en español y que, por ello, será parte de la mar-ginalización. El Mainstream consagra a quienes hacen su crossover y, siendo latinoamericanos, escriben en inglés y se asocian a las grandes publicadoras y editoriales universitarias.
López Dzur obtuvo un premio competitivo en The Chicano Literary Contest, de la Universidad de California, Irvine, en 1986, pero, con el libro El hombre extendido, no hubo el empeño de hacer el crossover; no hubo renuncia a su idioma y a su multidireccionalidad temática. El inmigrante indocumentado de López Dzur se resiste a ser pocho. Lo mejor, o más plausible, a lo que se atreve ese mojado que penetra desde el Sur al Norte californianiano, hablante y personaje de su libro, es a solidarizarse con los que son parte sincera de un movimiento, cultural y social, que él comprende como necesario.

Políticamente. López Dzur entiende la chicanidad, pues con ésta no se patrocina una asimilación para hacer menos visible y más difusa la mexicanidad ancestral. No todos los mexicoamericanos son chicanos. Pero otra vez: el autor no es un mexicano, aunque ha sido listado como tal en índices de escritores que hay en la red.

La presencia de López Dzur como estudiante graduado, profesor e investigador, en los Estados Unidos, así como sus publicaciones en California, han llamado la atención de algunos académicos y críticos. En particular, cuando fundó una revista multicultural; por desgracia, con corta vida, Sequoyah. En este proyecto, coincidieron como editores y colaboradores los doctores Juan Manuel Bernal Becerra, David Becerra, mexicanos, Ivón Gordon Vailakis, colombiana, los tres adscritos entonces a SDSU y UCI, Irvine, los profesores Césár González, Miguel Menchaca, del San Diego Community College, también mexicanos y otros. En común, el respeto por la cultura chicana.

Rosario Mosso Castro, reseñista literaria del semanario Zeta (Baja California, México), en una nota sobre los primeros cuatro números de esa revista, escribió en la edición del 11 al 17 de enero de 1991:

«Sequoyah se puede considerar un espacio novedoso que, en sus primeros números, ya se empieza a perfilar como una vitrina en la que se expone la perspectiva adquirida por los artistas en el proceso de la aculturación... Por medio de los escritos se ofrece una confrontación de estudios acerca de la aculturación y las relaciones sociales. De esta manera, proporcionan al público un vistazo por ambas caras de la moneda, dándole la oportunidad de formar su propio criterio» (pág. 25).

Para César González, respetado crítico y académico chicano, Sequoyah iba en camino de «crear una promoción de nuevos artistas, críticos y poetas» dentro del movimiento.

Antes de la desaparición de Sequoyah, la presencia poética de López Dzur seguía viéndose en las ediciones de la revista Melquíades, de la Asociación de Estudiantes Graduados del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de California, Irvine. Por la edición especial de esta revista, supimos que mucha obra escrita por él y que no es citada en su website como el libro de cuentos La adorada fiera, los poemarios Sisifescamente pigmalionados y Cuaderno de amor a Haití (1979), se perdieron. Este último, el Cuaderno, recibió un premio de la Sociedad Cultural Iberoamericana de Los Angeles; pero, como me escribiera López, «esos libros son un material perdido; la vida me ha exigido algunos viajes y abandonos fuera de los EE.UU. y ya no suelo mirar atrás a buscar la cantidad de libros acumulados y mis archivos personales, con textos inéditos; yo pienso que esos temas volverán con otra madurez y efectividad de palabras».

Han sido varios estudiosos mexicanos y chicanos los que se han interesado en el estudio crítico de la obra poética de López: Juan Romero y Luis Cariño Preciado estudian ; David Páez, El hombre extendido, Magda del C. Iñiguez, Tantralia, Clotilde Dávila y Héktor Henrique Martínez se interesan en una visión panorámica de toda su obra, incluyendo la prosa novelesca de Berkeley y yo y los cuentos de El corazón del monstruo. La venezolana Roxana Aristy ha comentado críticamente a Lope de Aguirre.

Aún yéndose de Puerto Rico, a temprana edad, Carlos López Dzur mantuvo sus ojos en los horizontes puertorriqueños y su quehacer literario. Admira la obra crítica y narrativa de Carmelo Rodríguez Torres, Jorge María Ruscalleda Bercedóniz (quienes fueron sus profesores), la poesía de Vicente Rodríguez Nietzsche, autores de la Generación del '60 y muchos otros poetas, cuentistas y críticos, cuyas presencias se hicieron notorias en Guajana y En Rojo; recuerda a José Luis Méndez, Cirilo Toro Vargas, sus primeros editores Ramón Vargas Pérez y Ché Meléndes, Néstor Barreto, Rosario Ferré («Zona de Carga y Descarga»), los autores de las revistas Palestra, Ventana, Reintegro, El Sótano y otras, a las que enviara sus cuentos, el género que más cultivaba entonces.

«Desde California envié mis cuentos, pero si los ví publicados, lo adjudico a milagros».

«Sólo muy recientemente se reanudó mi contacto con escritores puertorriqueños, en vista de la necesidad de que se informara si estoy vivo o muerto, porque, si no se está materialmente con ellos, con esos escritores, o tus libros no son editados allá, ya no existes. Soy, sobre todo, un ciberpoeta y, triste es decirlo, pero los pepinianos, si me conocen es, por referencia, porque siempre tengo una monografía disponible, novedosa, creada con el material que por mí fue recaudado en tareas de investigación por años; aún así, me siento muy cerca de ellos. Mis libros, casi completos, pueden accesarse en la internet. Lo que entiendo que es mi tarea, como poeta y narrador, es dar la oportunidad a que se conozca mi obra y se lea. En ese sentido, siento que he cumplido con decir, No estoy muerto; sí muy activo, armonizando mis caprichos con palabras; aunque estoy críticamente inédito».

De quienes en Puerto Rico, en cuya Generación del Setenta halla su pertenencia por afinidad de lecturas y amparos de formación académica e intelectual, vieron en él una promesa de consistencia creadora, mencionó al poeta, crítico, teórico y editor Joserramón Meléndes, al teatrista, poeta y sicólogo Dr. Joaquín Torres Feliciano y al poeta Iván Silén, los dos últimos residentes en Nueva York.

A estos hombres, él reconocerá «un sentido de genialidad, energías creativas de impacto; la obra de ellos crean adhesiones e influencias profundas. Uno se siente orgulloso de tenerlos como mentores; guías generacionales, en tiempos en que hay tanta egomanía y exclusión».

Conociéndolos, leyéndolos, conversándoles, «uno puede seguir su propio camino; estar ausente y sentir la calidez con que dan la bienvenida a lo que publicas; ellos sí te leen; otros se leen y se aplauden vanidosamente a ellos mismos».

De Torres Feliciano recibió el apoyo para su proyecto acerca de la historia municipal del pueblo de Puerto Rico que más ama (San Sebastián del Pepino) y que, como prerrequisto, tuvo el desafiar los tabúes y apaños del desinterés y el encubrimiento saboteador, sólo así se reestablecería un canal de diálogo y recuperación del pasado histórico que estudia.

Joaquín Torres Feliciano, desde Nueva York, le comenta el 27 de marzo del 2006, sobre:

... tus dos libros Comevacas y Tiznaos: Las Partidas Sediciosas en el Pepino de 1898 y El corazón del monstruo. Es buen arte el tuyo. No podemos alcazarlo aunque ahí mismo nos llevara el entusiasmo interactivo... Tus cuentos tienen la fuerza artística de pocos... la pasión de otros. Y, como nadie, esa culebreada chispa de prodigiosa socarronería, pulcritud y excelencia alquitarada [...] Según dije un día, ésto de la vida, como el arte mismo, va más allá de 'lo correcto, lo bueno y lo malo'. [...} Tus libros hacían falta para conocer entre otras cosas, si no son todos los que están o están todos los que son... Sé que, para tí, todo es importante y, más todavía, que ambos libros son de lo mejor que llena el espíritu al leerlos. Responden como uno espera del dominio de un escritor sumamente talentoso y bien equipado. Mucho éxito.

Joserramón Meléndes publicó los primeros 19 cuentos que López escribiera y que constituyeron Sarnas de la ira parda, publicado en agosto de 1980, en cuya contratapa el poeta y editor de QeAse, resumiría el contenido del libro y la significación del autor para la literatura del país, estando él en una etapa tan joven de su vida:

«Si Lope de Aguirre es el segundón, bruto i solo, botado a su erensia asia un sueño cuya realisasión es el desqite; La casa de Evaristo representa la trajedia de una peqeña burgesía falsificada cuya liberasión es la ruina. Si Rafa te ví es la nostaljia del poder nacional abortado por una clase compatriota predominante de asalariados miserables; Doña Bisa es el fantasma de su alcanse, asta en su fantasmagoría, destronado por la bulgaridá. Así, nostaljia i falsificasión de las salbasiones El alma de papel i El descarnamiento; como son berdades cotiadianas El reloj, El veterano, El testimonio, ¿Cómo eres?, de la bida mediana jeneralisada i sus salidas. I en la capa más profunda de lo sosial, en lo inconsiente, esa muerte tuyida de La cajita de maullidos (¿símbolo?), i esa promiscuidá, ese insesto de la miseria qe corre desde El salvador asta La cacería; lúsido catálogo de deprabasiones, como un retrato del fracaso sobreimponiendo los prosesos autocanselantes de la irrealisasión... Como dijimos cuando su poesía: Lo qe aya qe desir de Carlos A. López, se dirá de su prosa. Sus cuentos retoman la altura de la mejor tradisión puertorriqeña qe conosimos asta Luis Rafael Sánchez».

En las revistas de la Generación del '70 y '80, López Dzur tiene alguna presencia como colaborador de cuentos. Dice que son textos que ya no recuerda. Un día le sorprendió que recibiera una carta del Dr. Alberto Martínez Márquez, editor de Letras Salvajes diciéndole cuanto lo admiraba y recordarlo por los cuentos de «Sarnas y otros que ya no recuerdo, aunque sus títulos se me hicieron familiares». Es en esta revista que han ido apareciendo cuentos nuevos de López.

Para esos mismos días, es que López Dzur responde al llamado de autores y compueblanos como el cuentista Dr. Cecilio R. Font, Ramón Luis Cardé, Eliut González y Joaquín Torres Feliciano, quienes de alguna manera se recontactaron con su obra y saben cuán activo continúa como creador.

Entre su más reciente producción, se halla Teth, mi serpiente, Yo soy la muerte, Las zonas del carácter, poemarios, y las Leyendas históricas y cuentos coloraos. Son trabajos que lanza al ciberespacio a través de sus vehículos de difusión más característicos: los blogsites VozAlMundo, Exactpages, Tripod, galeon y yahoo.

Los libros poéticos de López Dzur son inmensos y cambiantes. Por lo general, son poemas extensos numerados que trabajan en torno a tópicos que relaciona al metarrelato metafórico mayor. Es la razón por la cual él no se decide, comúnmente, a publicar en papel y fijar así las unidades de aproximación a sus temas. En el proceso de escribir va parejo su proceso reflexivo y constante revisión.

«Escribo para vaciar cosas que ya he pensado sobre mis temas. Pienso que regresaré a mis textos poéticos y que será divertido dar explicaciones filosóficas a lectores que no tienen mucho entrenamiento para comprender lo dicho, tienen el entusiasm espontáneo y puro; ya he encontrado y dialogado con existencialistas y heideggerianos. Ellos toman muy en serio mis poemas, aunque les digo que son apuntes. No publico libros porque mis textos son provisionales y me gusta reinterpretar, hermenéuticamente; luego, trabajo en muchos géneros (cuento, novela y ensayo), y no digo que sufro organizando esos materiales, sólo que me disperso; toda mi obra es una vivencia de arte, no entendida como premura o conjuntos de reglas, por la que siento el afán de normatizar y datar para una bibliografía... Recuerdo a Rubén Darío cuando decía, ya no sé dónde, que el arte es una armonía de caprichos».

En la selección que hicimos aquí, para esta primera antología, tomamos en cuenta nueve libros que son de acceso público por la internet en los archivos poéticos del autor. También muchos de estos textos han sido compartidos en revistas electrónicas, principalmente, Muestrario de palabras, Voz al mundo, Portal de MunDo de Poesía, Ser-poeta, Inventiva Social, ArgenPress Cultural, HolaPR, Diálogo Digital (UPT), El Perro Andaluz, Adamar, El LibrepensDOR, Kool Tour Activa, Relim, SerPoeta.com, Letras Salvajes y otras.

No hay, como se verá, un orden cronológico de su autoría y publicaciones. Son libros prácticamente inéditos para quienes leen sólo lo que se edita en papel y no son activos cibernautas. Cualquiera de los libros puede contener textos que fueron escritos a mediados de la década del 1970, cuando arranca su deseo de poetizar, pese a su predilección por el cuento.

Sus libros con poemas de más reciente creación son Anti-Manual para micro-empresarios, Teoría de la sustentabilidad, Memorias de la contracultura, El libro de anarquistas, Estéticas mostrencas, Canto al hwrmetismoy El Libro de la guerra. Este último porque el atentado del 9 /11, la Doctrina Bush, The Patriotic Act y la diplomacia de fuerza y despojo en Medio Oriente le permite el ejercicio poético como protesta. Los poemas, elaborados más tempranamente en su historial poético, están predominantemente insertados en los libros, Las zonas del carácter y Heideggerianas. En las nueve partes de este libro hay, como muestrario antológico, los textos que revelan el origen y la unidad del libro pretendido por el autor.

He respetado el criterio de López Dzur en cuanto a seleccionar los poemas que dan mejor la idea de la intencionalidad del autor al titular, conjuntar y organizar ciertos temas que son, primordialmente, los siguientes:

(1) El hombre extendido, libro que fuera premiado en UC, Irvine, y parcialmente publicado en papel, explora el tema de la emigración, la solidaridad con el paisano indocumentado en los EE.UU. que arribara por necesidad, con una intensa ética de trabajo y ambición de progreso, los desafíos materiales y espirituales de tal inmigrante, los problemas de su explotación y desajuste cultural en el Norte, el deseo de participación en el difuso Sueño Americano, la noción de su soledad (como se puede ver en textos como Me olvidan, A nadie tengo aquí y Negada fue la Tula verdadera). Hay unas líneas de un poema del libro que sostienen la atmósfera optimista del libro y que explica el título: Me gusta ser el hombre / que se extiende / una frontera más, / allende la tristeza.

(2) Su libro Tijuana: dolor de parto es el homenaje a una ciudad en la frontera mexicana con San Diego, donde viviera el autor y que, dentro de esa coyuntura que mezcla una asimilación desordenada, se fortalece con un tránsito de población de la provincia y de Centro América que la reviste de su personalidad, de modo que no perezca su latinidad esencial. Tijuana está en un parto permanente y marca el contraste entre la ciudad primorosa del Mundo Desarrollado y la ciudad tercermundista. Lo que en Tijuana es importante, al parecer de López Dzur, es la gente que describe y conoce de ese lugar. Explica que la idea de escribir su libro sobre Tijuana surgió con Las Esfinges, textos sobre las calles Coauhuila y Revolución, textos a los que quiso buscar una unidad etológica diferente a la que se contiene en Tantralia y El hombre extendido. El primer texto que escribiera para ese libro se relacionó a La Ballena, la barra / taberna más grande del mundo hasta que desapareciera a principios del '60.

(3) La casa es un libro que se publicó en papel, en 1987, con prólogo de Juan Romero Villanueva. Se expone en el libro que el lenguaje es la casa del Ser. Al comentar estos elementos, el reseñista peruano Luis Mendoza Cordero mencionara en un escrito en la prensa, el 22 de enero de 1987: «López Dzur evidencia que su vena creativa es una catarata de verbos y figuras linguísticas, refrescante y torrencialmente desatada... En uno de sus libros ('La Casa', 1987) encontramos reminiscencias filosóficas del tantrismo védico... Es latente la reflexión heideggeriana, la incansable búsqueda ontológica del ser en el lenguaje».

El chileno Eduardo Rojas escribe: «Carlos López Dzur tiene la virtud de atrapar al lector con su populismo social, lleno de crudeza, de una violencia sutil que a ratos estremece... En pese, ¿de dónde nace este manantial creativo del poeta? Simplemente, de su andar por la vida, de sus experiencias, de sus memorias y viajes, de su incansable búsqueda por encontrar la verdad».

El prologuista de este libro también recuerda:

«En su caso (Carlos López Dzur), se armonizan dos culturas en una forma que respeta la expresión invocativa, profética y lamentativa, de lo hebreo y la espontaneidad y franqueza del Caribe. Como moderno Jeremías, profiere sus 'Lamentaciones' y conmina a los creadores a que vean la situación actual de la literatura, cuestionándoles como el profeta: ¿No os conmueve a cuantos pasáis por el camino? Mirad y ved si hay dolor como mi dolor me ha venido (Lamentaciones 1:12)... En sí, López Dzur viene a ser la personificación de los caracteres favoritos del dramaturgo Alejandro Casona, quien llamó 'sembradores de amor, caridad y poesía' a quienes crean formas que dan algo de felicidad a otros».

Y Adriana Cortez Reyna agrega: «En realidad, el libro La casa habla claramente de la vida y del origen del autor, haciéndolo original porque es difícil hablar del anarquismo, cuanto más llevarlo a las páginas del libro y sostenerlo como López Dzur» (en el semanario ZETA, Tijuana, Baja California, 10 al 17 de marzo de 1989), citado de su reseña del libro.

(4) Tantralia es el libro lopezuriano que impacta a todos los que leen sus textos sobre la sexualidad y las relaciones humanas. López Dzur dice que ese libro constituye uno por el que preguntan quienes, cansados de leer sus temas políticos e históricos, irrumpen con la interrogante: ¿Escribes temas románticos? Sin embargo, cuando se comienza a leer Tantralia, uno de sus libros más extensos y complejos, es obvio que el poeta se ha puesto a pensar en la cosmogénesis con imágenes poéticas, al viejo estilo de los griegos y el orfismo. Es obvio que elucubra sobre la evolución química del Universo, el equilibrio termodinámico de la Física, previo a la evolución orgánica, con conceptos del Vedanta y el Tantrismo / ciencia del éxtasis, el placer y el amor. Y, si bien él no es un físico-matemático, sus codificaciones son ejemplos de su vasta curiosidad por la síntesis de imaginación y especulación científica, de arte y ciencia.

El gozo tántrico de la vida y el sexo, se aplica a la visión cósmica de todo lo existente. López Dzur habla sobre un universo que evita su colapso (su entropía negativa) al mantener ese balance de atracción y repulsión, que plasma el universo estático, universo eterno, con procesos irreversibles y equilibrio termodinámico. 'Universe is still busy unwinding and wounding up', escribe él a una de sus lectoras interesada en sus comceptos tántricos sobre la energía. Además de su manejo del erotismo, léxica y líricamente metaforizado y dignificado, pero suficientemente pasional para revelar las convicciones sinceras del autor, Tantralia da homenaje a Shiva (Siva) y Parvati / Shakti. López reconstruye poéticamente la dialéctica Destrucción (maximum molecular disorder, or entropy, after a pre-existing void / y Conservación (la gravedad como fuerza atractiva. Su Durga erotizadora refiere a las condiciones extremas del universo inicial, pero tal primeval universe, or big bang singularity, finalmente es descrito con los símbolos creativos, manifestados, de un Gran Orgasmo.

En sus orígenes doctrinales, más que hoy, los antiguos diálogos entre Siva y su consorte Durga tocaban 5 diferentes materias: (1) la manifestación y evolución del universo; (2) su destrucción (siendo esta la etapa en que Durga se sincretiza con Kali, la deidad negra de la que Calcuta adquiere su nombre; (3) la adoración de divinidades (energías); (4) la obtención de objetos o bienes por deseo egoico o, en su mejor caso, de super facultades (de tipo espiritual) y, finalmente, (5) los modos ritualizables o métodos para la unión con la divinidad suprema del cosmos a través de la meditación contemplativa.

Esta poesía de Tantralia escarba en las cinco inquietudes de una doctrina que data de la más remota antiguedad.

(5) Heideggerianas no es una refutación de Martin Heidegger, sino el descubrimiento de los puntos de coincidencia. Los tópicos del Don Nadie y el destino en común, la inautenticidad y las temporizaciones del ser-hombre en su mundanidad, son temas recurrentes en la poética de López.

Una sección del presente libro Heideggerianas es básica para examinar que estos textos no son meramente un homenaje al influyente filósofo contemporáneo alemán, a quien se acusara de alentar «una contrarrevolución de masas, principio del caudillaje y la nueva época» (José María Ripaldá). Su autor López Dzur contrapone a esta crítica sobre Heidegger su «Zorro» crítico, con su olfato agudo, rastreador de la metáfora que sirva a la Reconstucción Histórica, desde perspectivas más humanizadoras. Este Zorro heraclitiano, zoofílico, que describe, como colono del Claro-Otero y las selvas negras, zorro invocador desde el dolor y la Cuaternidad es aquel que contempla el ser tal como es en su divinidad autética:

En la época de masas, en la diáspora artificial
del hombre fuera de sí, lamido y relamido
por lo abstracto, ¿qué puede ese Zorro
(sin poder universal e irrevocable),
qué puede si se come el cable de los triste
y su nostalgia sensual no es suficiente?

(…)

… zorros de mayor olfato, te verán las vulpejas
más veloces y los peces ígneos que han bebido
de soles con bravas pezuñas y agresivas pupilas…


Este es el contenido que se encuentra en sus textos en torno a la «existencia fáctica», el «oportunismo y elitismo», el «hombre económico» y la variedad de los Don Nadie. La visión que López Dzur propone, tan poéticamente, es típica o se apuntala parcialmente en lo que Paul Ricoeur llamara la «Filosofía de la sospecha», en La metáphore Vive en 1975.

(6) Las zonas del carácter es libro de confesiones biográficas. El autor habla de su carácter y temperamento. De este libro, una continuación si se quiere de La Casa, vale decir lo mismo que ya es mencionado por los reseñistas.

(7) El Libro de la guerra es un libro de combate espiritual; pero un alegato sinceramente pacifista. Aquí está su pausado empeño por trabajar en un libro que titulara El libro de anarquistas que se tornó en prosa y crítica literaria.

Al juzgar algunos temas del libro, el poeta y escritor Daniel Montoly ha dicho:

«... En estos tiempos de complicidad alzar la voz contra los poderosos y tomar partido por los débiles, es como suicidarse grupalmente, porque la indiferencia parece ser la nueva moneda de cuño y los pilatos abundan por doquier. Admiro que tengas una conciencia tan clara en cuanto a la finalidad de la poesía en un momento que muchos la usan para limpiarse el trasero de manera metafísica. Infiero que eres joven y que te aguarda un gran trecho de éxito por delante, porque tienes coraje y fuerza expresiva en lo que escribes, pero sobre todo sabes ir al lado donde los tiempos demandan que vayas. Haces un excelente recorrido por conceptos y tópicos tan interesantes y para algunos desconocidos. Eso es lo importante de quienes dominan la información y saben comer de otras manos, que no son las oficialmente correctas».

(8) Las Estéticas mostrencas y vitales es una evaluación de las ideologías artísticas y político-sociales más importantes de este siglo. A lo largo del extenso libro de Estéticas, es posible darse cuenta la cantidad y diversidad de lecturas que han formado a este autor. No en balde, al reaccionar a su obra poética, el docente univesitario, crítico y poeta mexicano, Extor Henrique Martínez, escribe el 7 de septiembre del 2006:

(Carlos López Dzur es) «un poeta de altura, rabiosamente lírico, hábil méiker de poesías profundamente filosóficas. La verdad sea dicha, su poesía no es como suele en estos días concebirse: una distracción de la estética, ni género bárbaro ni tampoco infantil (…) Poesía razonadora, pero también imaginativa. López Dzur no pierde su tiempo en temitas pinchis, es decir, en mengambreas pueriles e insignificantes… En la poesía de López Dzur encontramos una transfiguración estética de varias filosofías, o mejor dicho, variadas con-cepciones filosóficas, e incluyo actitudes mentales de la idiosincracia popular representadas en su grado ínfimo de cultura. Prevalecen tanto los modos de pensar populacheros de igual forma que el intelectualismo abstracto de origen libresco… Sin embargo, esta aparente contradicción es superada y disuelta gracias al sentido histórico-crítico de su obra poética. Otro dato: hay ciertos pasajes en la poesía de López Dzur que la hacven declinar hacia la alegoría sociológica y política, pero su capacidad creadora logra que se mantenga en su altura expresiva (fuerza y encanto). En los poemas de Dzur vemos cómo la temática histórica se asocia y se nutre de contenido emocional, de vigor refulgente. Sugerencia anecdótica como factor básico y unificador de su poesía».

(9) Lope de Aguirre es una figura fascinante de la historia de la Conquista en la América hispánica. El personaje Aguirre el Loco ha fascinado a Carlos López, desde los tiempos de sus primeros cuentos de Sarnas (1980), pero es en el libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados donde abunda y explicita el por qué. La poeta Roxane Aristy reaccionó al contenido del poemario diciendo:

«Tu libro Lope de Aguirre y los paraísos soñados alcanza la expresión mitopoética y filosófica de un mundo-selva donde los taínos comulgaban con la naturaleza y eran parte del balance mismo de su ecosistema. Logras pintar el cuadro histórico, la idiosincrasia de los conquistadores y los personajes, cuyo individualismo acentúas y llenas de colorido. Rescatas a las que de otras formas serían las páginas dormidas y olvidadas de un avariento, intelectual y religiosamente obsceno pasaje histórico... Tu voz, tu intención, tu sentimiento y la voz del bohique se hacen una sola voz... Me hubiera gustado que los otros personajes centrales me hablaran personalmente de su dolor... Para mí, no hay separación entre el arte, la filosofia y los eventos reales y surreales que se dan en este camino experimental que llamamos vida. De manera que el tratamiento que le he dado a tu libro ha sido de profunda atención y meditación... El uso de términos del tantrismo y en sáncrito en la primera parte no me pareció chocante, ni innecesario. Quizás porque tenía frente a mí la tarea de aprender un nuevo vocabulario y ya fuera praxis o ditas, no hacía gran diferencia. Eran igualmente dos palabras desconocidas para mí».

«Después de releer la primera parte, pude apreciar alguno de los juegos polisémicos en tu poesía. No creo que te afanaras en "agotar" de una manera frívola los significados de estos lenguajes y, aún más, de estos dos sistemas de creencias, sino que, más bien, los fundiste en su universalidad e hiciste que se complementaran en su esencia intrinseca... Liani es una flor sexual y tú (el bohique) le cantas con la voz-amante. Ya quisiera toda mujer que se le amara con esta fusion de necesidad de sustención y de placer; con todas las papilas gustativas ahí, para distinguir cada sabor, para comer de su variación, y su abundancia con un embebimiento físico y espiritual. Liani es la naturaleza fértil y satisfaciente. Es Atabai, la diosa del amor, y el amor para los seres de la Tierra. Es sensual, todo lo que es y se percibe es al través de los sentidos. Es una danza rítmica. Es el latir del tambor, el guayo que raspa la sonoridad de gozo, de excitación sexual que tensa los músculos y los mece, y lubrica las partes recónditas de la fuente de donde fluye la dicha total, la celebración de estar vivo».

Todo ésto y más está plasmado en esta antología. La voz poética de López Dzur es fecunda dentro de las muchas perspectivas que se dieron en la generación literaria que le dio pautas.

Juan Romero Villanueva
Guadalajara, México

Publicado en 2008 en la revista Opine (España)

* * *

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Heideggerianas, parte 4



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Indice / Parte Uno
Parte 2
Parte Tres: Herramientas terapéuticas
Parte Cuatro: Solutos y prosopopeyas


Solutos a la mano
Suerte que eres ilícita
Choteo
La piruja coñosa
A las ganikas...
A las jineteras de La Habana
La percepcióm novelera
Su existir fáctico
Oportunismo y elitismo
El hombre económico
Heidegger y la orfandad
Temporalidad
Werwindung
Prosopopeya del Juicio Final
Milonga por Semele
Socialización mórbida
Barroco de la lunaridad

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Parte cuatro: Solutos y prosopopeyas


Solutos a la mano


A veces uno sacude el coxis demasiado.
Camina, baila, despasea, vaga y recula
con pura cáscara,
con mecanismos a la mano
y fastidios ordenados
y niega el placer a la sombra,
quieta y muerta, al parecer,
del fondo de los mares.

Pero, para la sagrada misión
de lo exceptuado, para la escapatoria
(hacia la roja víscera de la hada durmiente)
está la mano prostituta del poema,
la sabrosa salvaje que hace a los sesos
su delicia y conforta con tranquila inducción
de oxitocina la corva navaja,
la afila de tal modo que se monda sola y se babea
como morronga chipocluda
y escupe lo que el molino tiene que decir
para la harina, el bollo blando de pan de canelón
(que es duro, por más levadura, que lo amase).

¡Qué terapia después del urbano paisaje
tu calle de manotas, qué terapia
a los ojos llenos de polvo e imágenes comunes
que estés ahí, sedienta de polla,
sin otro apetito visual
que tu agarrada de bolas,
tus ónticas deudas traducidas a pivote,
palanca para voltear el mundo!

*

Suerte que eres ilícita

Suerte que eres ilícita.
¡Y qué rico es estar a solas con tus uñas
tendidas (a yemas) sobre mi ombligo
como táctiles estrofas
y tu lengua que gana mirtos al alba
cuando chupa, tus labios que son dos estrellas
bajo el estómago que secan la vía láctea!

¡Vale la pena dar par de limosnas
a tu eterna cochambre de musa
y dejar que metas musarañas con el ápice
de tus colmillos afilados de víbora
en lo profundo del sol que vas babeando
para que la punta del capullo pierda el nombre
y de la rabadilla final, callejón sin salida,
salga un poema, texto seminal, desconocido!

*

Choteo

¡Ahora sé por qué bucean los sapos
y los cocodrilos y por qué duerme
en la rana -el útero divino!
Chotéame, de punta a punta,
hasta donde el sol no quema:
la gramática diaria del ajoro,
el sudor y la fatiga.
Entra por detrás y por debajo
hacia el túnel del cráneo
bajo el piojo y la grasa de lo externo.
Y aplica manos santas, dedos tenues.

*

La piruja coñosa

Suerte que ella es ilícita
y gusta de la fantasía de la frontera:
hallarse en aras de beneficencia
en el downtown inframundo.

Darse un cartel falso de loca y menesterosa
para sincerarse con rufianes y mendigos,
con hambrientos de ella, con ladrones,
con exilados sin comunicación.

Y aplicar sus manos ligeritas de ratera,
sin hablar lengua de culpa
ni masticar más rumor que gorgoritos
por su lanzada boca mamadora...

¡Qué señora la palma de sus manos
cuando nos mira sin trusa de homo habilis
y nos grita: «Respira, desténsate, goza,
mono bruto, jorobado, sin pañales
y seamos crudos, verdes, medio-chiles,
felices, naturales, ricos en potasio
como pulpa de plátano!»

¡Ay, qué piruja más coñosa,
qué perrada de soluto se aprendió de memoria
para soltar mi trapo y el suyo
en un masaje de Eros tan sabroso!

Ahora me gusta el mar profundo
con el peso de las olas hecho dedos, labios,
víboras que se agitan
sobre arrugas mal cicatrizadas
y superficies de derrumbamiento en mi ser!
Ahora sé que hay olas imprevistas,
con olor a yodo, pero saladas de vida.

*

A las ganikas...

Yo, el sediento de realidad, pregunto
por el sabor de tu entrepierna
admirada socialmente, inocultable,
manifiesta, ganika, por ganicas de tí.
En esta geografía, se escribe con deseo
y se purga la condena de no verla
cuando la ganika no va.

¡Qué pura realidad, prostituyente,
sin salvación, sedienta de más gozo
en la corteza y vesanía!
Sanar la corte de la culpa
al mirar hacia el mons pubis
antes que a sus ojos
que son grises, grandes, caprichosos,
objetos de religare y superticio,
porque somos prebenderos de oficio.

Yo, que escribo del topos uranus
para halagarla y ser cortesano de su deseo,
ella, por ser silueta cavernaria de meleé,
estamos en apuros.

La corte sana a todo el mundo,
excepto a tí, ganika.
Nadie te quitará la lengua suelta,
la pierna en asta,
la almohada debajo de la espina,
el magisterio de godear a gordiflones,
a los calvos y promiscuos,
sin normas selectivas.

Tienes por tribuna los exordios de la romería,
la perecta salud de los orgasmos
y cada año, cada hora, por los siglos,
se te busca para quemar el malhumor
en las carnestolendas.

Los mequetrefes se olvidan tan pronto
que los hincaste ante tus pantas
letales ¡por placer a escondidas!
aunque ahora parezcan, arrepentidos,
castigados por culpa
bajo siglos de moralidad
y prestigio cultural.

*

A las jineteras de La Habana

¡Qué ganicas, guajira de brillarse
la hebilla y bien vivirse sobre ágiles
guachinangos de la costa!
Da grumos verse el asta revolucionaria
ya que terminas de bordar en las macetas
las franjas de los muros, con tus vellos musgos
y verdes escamas.

¡Qué malecón para aguantar
sin gritar viva la zafra, la molienda
de la boca chupadora, qué ganicas,
guajira, de venderse y de comprarse
porque la calle está dura,
la patria jodida, la moña pelúa,
y cuesta tener pantaleta sin remiendo
y reloj y comer carne y llamar a Miami!

Te dan Jesús del Monte
sobre ágiles tiburones y caimanes,
se te quema la brava cadera, la ola,
y cómo remas, balsero,
y tu novia, tu hemana, tu madre,
cómo se jinetean para bloquear el embargo
con las nalgas y democratizar el placer
que parecía privatizado en el tabú
y la superstición burguesa...

... porque ya no hay que ser chusma
para buscar la esquina del turista:
¡se revuelcan las guerrillas del ovario
desde ambiciones de maestras,
sociólogas, médicas, ingenieras y burócratas,
y amor y sobrevivencia se vinculan!

Del avantrén a la prolonga, se oye el grito
cuando se brota la clavija
y se empelma al fondo de las piernas
y un color de yagrumo se agita en el malpaso
de bullentes espumas y playas en girones.

Ahí va a caballo, la siboney alfalacuda
y el gachupín, de gran harina, que promiscua
dólares en polvo, por la sideral vía
de escroto-láctea-land...

La percepcióm novelera

Así es que nos matamos:
caídos en el todo-lo-entendemos
cuando apenas los ojos se nos abren.
Percibimos noveleramente, Neugier,
la hazaña vulgar del pistolero.
Así nos partimos la torre
decayendo: instrumentales
como mecanismos parásitos
de usura epistemológica.

7-6-1995

Su existir fáctico

al rector Martin Heidegger

... tuvo la mala suerte de tropezar en su curso terrenal con Hitler, creer, como los islamistas, que es posible encarnar política e institucionalmente la emancipación de los entes:
Santiago Alba Ríos
Tú no me gustas del todo,
josefín en la Tierra de las ratas,
objetor de las zorras del estero.
Timonero de la historia, elegíste
oficio entre canallas, el exterminio.

No. No me gustas tan solemne
ni en Selva Negra, ni en el rito académico
con que hablas al silencioso y descuidado.
Exterminador, lloran ante tí
las ratas del Hebrón selecto.
Tus colegas universitarios.

En medio de las correrías del nazismo,
con sonido de trompetas anunciaste el Cuaternio.
Donde a las zorras les aplican candilazos,
ahí triunfas y te ufanas. Sabes callarte.

*

Oportunismo y elitismo

... la tentación totalitaria de Heidegger, su decisión de militante, y su pueril soberbia josefinesca, como indisociable del papel que otorgaba a filósofos y poetas en el alumbramiento de esa nueva humanidad topofánica que siguió defendiendo hasta la muerte: Santiago Alba Ríos
Avanzas, de allá para acá,
por ningún lado, ¿quién te vigila?
¿Don Nadie? ... callar tan inconexo,
para que no haya dudas y sobrevivan
los marcos estatales, con la identidad del ser
que dice y su verdad, la aletheia.

En trasiego de túneles y galeras de reos
ninguno que haya percibido lo que sientes.
No me gustas, tan enigmático, suertudo
en el Timón, extraviado, elitista, por no ser
ni en Rectoría clandestinamente zorro,
suficientemente rata.

(En presidios kafkianos no has pensado).
La angustia vendrá después y en aras
de socorro la llevarás a la boca como pan.

Otros, los perseguidos, ratas sin fe,
comerán, por mendrugos de seguridad,
la paz de simulacros y les sabrá a queso
el ente emancipado, el juego de espejo
y laberinto, vivencias postergadas.

*

El hombre económico

No me gusta la tonada del Temple.
Ni el chillón acomodo del silencio
que vino como eco. Al menos José
soñaba, josefín no. Este vive como vedette
de los equívocos, sin enunciar la visión.

Un proyecto futuro es placer verdadero:
el Hombre Económico y su canto.
A las vacas flacas les vendrá la abundancia.

Serán las vacas gordas, zorros con maña,
ratas despreocupadas, saciadas,
libres de estrés y el acondicionamiento,
quienes reconstruyan históricamente su Soluto.

13-6-1984

*

Heidegger y la orfandad

Soñé políticamente y por eso me equivoqué: Martin Heidegger
Fuerte, mañoso, adulto
como piernas que afirman la huyilanga,
maduro como fruta que del árbol cayera
(desenroscado de Tu Serpiente,
sabia y misteriosa),
soy el hijo histórico que tuvo que llegar
por colectiva alquimia.

No me desconozcas todavía, Madre.
Apenas comprendo si, por fuero temerario,
díste a mis labios la manzana de esta separación:
este jugo amargo con pulpa de soluto y aventura.

No sé si, cuando exploro el horizonte ajeno,
yo te reprocho el veloz ápice de lengua en camuflaje
(la que abre al espacio como rayo)
para que yo salga a lamer de esta amargura
tan biológicamente entitativa.

(Sapo concho y magro, tienes tristeza de gusano).
No me desconozcas, hermano Hölderin;
atento estoy a «la noche sagrada de la locura».
No me desconozcas, Hermann, hijo mío,
«ello piensa en mí y no puedo resistirme».

Tampoco sé si el hecho es que me olvido
placenteramente de la Gran Madrugada
previo a ser, si lo fui,
y la historia me ha tornado
oscuro e indefenso,
sin tu placenta, madre.

Con más certeza, supe que fuí lo que más amaste
en la cuna de tus brazos y, aún asi,
te abandoné y te quiero.

Admití tu laberinto cuando dije:
«Jasper, hay que adherirse».
Ahora soy mendigo de raíz con mi pañal de cuita,
con cáscara de otoño, nostálgico de tiempo
y quiero vincularme a tu tronco, Vida,
como el penacho que aguarda la defensa
de tus frutas prohibidas, que son tus ojos,

Madre, tan veedores,
y geotropismos vigilantes, cuidadores,
tus conexiones aún vivas.

6-3-1997


*

Temporalidad

En el mundo espaciado, cuento horas
y el giro circundante me recoge
en la detención de sus fenómenos y entes.

Y en el trajín de cargar con la caída,
con muertos dejados en los ojos,
con la orilla que pisamos, semi-vivos,
uno hace tratos-con la gana de esquivar
el recuerdo, o sus clamores,
o su no sé ni por qué...
¡matamos el ser más trascendente!

Y la llama cotidiana arde
queriendo entrar
sin quemarse en este abrirse,
llevar al acaecer su luz entre penumbras,
y la lluvia, el viento o la piedra son
como importunos tenderales
que dan sombra al lugar que no quieres.
El cadáver nos sigue, dentro y fuera.

2-12-1990

*

Werwindung

Werwindung, el modo como el pensamiento piensa la verdad del ser en cuanto destino o transmisión: la Metafísica, incluso superada, no desaparece: Martin Heidegger
Me hacen falta dos ojos más para mirarte.
Ojos que no sean metafísicos, oscuros de seidad
por los vértigos de artefactos que los comen
como come la tierra, sin aniquilar la nulidad de nada.

Te añoré tanto, Verdad, y, empero, mi canción entera
se volvió pedacitos, me perdí en los gorjeos
de la boca de Nadie y la verdad oculta del Ser.

Mi lira ya no tiene alas
(tan sólo módulo y medidas)
ni halla delicia restaurada de Tikkun
ni inspiración, su aliento.

La noche y el submundo se parecen mucho.
Son un espantoso cuerpo de Qlippah
satisfecho de su propia dualidad
forjada de oceánidas de carapacho duro.

Como en habitáculo cercado de condena.
el corazón se despasea, de extremo a extremo,
la esperanza está vencida por las dudas.

El viento fuera brama y temo.
A paso de tortuga, el aliento se levanta
de la Madre de las formas, Binah,
y mis ojos salen a las lágrimas.

Escapo de este viaje nocturno
de la Sabiduría, creatividad incondicionada
y la polaridad me atrapa en lo arbitrario.

Un ego palurdo en años soy de Yesod
y no encuentro el camino de Kether.
Señales confusas extraje de mares de Binah.

¡Como quisiera una ventana
hasta un trayecto hermoso, luz diurna
que abra el firmamento y en apofántica verdad
hasta un hallarme como soy, recién naciendo,
ante tí, con mi canción cimera, mi voz
abriéndose entre dos encarnaciones!

5-6-1993

*

Prosopeya del Juicio Final

La uva maduró y la langosta de rostro humano.
El caballo se apresura con cola y boca de dragón
y el granizo y la voz del Séptimo Angel gritan
ante el «para qué» de cada obra
y ante el «cómo» de la cotidianidad:
Hecho está...

El Gran Lagar de la ira
y la angustia no es ni fue ni será
en ninguna parte, no se ha visto,
pero su inminencia quiebra como patada de mula
la espinilla del Gran Encubrimiento.
El caballo bermejo quita la paz al mundo
cuando anuncia corrida y alarde de galope.
Con la nada, cada quien avanza
hacia la posibilidad extrema
Sein-zum-Tode, ¡estar-a-la-muerte!

¡Bienaventurado el que lee y el que oye las palabras
de esta profecía sobre la Noche Oscura
y la raíz de toda posibilidad, la Nada misma!
Su jinete trae la muerte.
El cuarto sello anuncia la primacía
óntico-ontológica del Dasein y la condena
ante este rechazo a todo preguntar originario.

¿Qué pasa con el Ser y su pastor
y su morir, posible imposibililidad de la existencia,
qué pasa con lo que está en la luz
y se muestra en sí mismo, como ente,
y con los fenómenos que nunca son apariencia,
aunque ésta, Vida-Cosa, se patente
como parte del fenómeno,
qué coños pasa, apocalíptico Juan?

Sólo donde hay muerte, hay resurrecciones
y sólo al matar las apariencias
se desoculta y se quita el engaño del aviso.
Mirad al Fiel y verdadero que juzga,
entre el humo de pozos de oscurecimiento,
a la gran ramera; miradla, uva negra,
coco seco, ángel caído,
a quien con hoz aguda segará...

Ay, por la VendeSIDA entre las benditas!
¡ay, por la vieja cerrada, frígida zorra, ay,
por los aspérmicos neo-Nazis de la erótica,
que son sus amantes y cómplices plutócratas
del tipo Jerry Falwell, Donald Wildmon, Pat Buchanan,
ay, de ustedes, policías contra lo auténtico!
¡ay, por la gorda vulgar, tucho del ghetto,
Roxanne en la pantalla de la tele,
Humberto Luna,
por la radio ¡de peluche!
ay, hecha de mierda
ay, por los mediocres raseros,
distancias y medanías!

¡Ay, por la Madre blasfema
que solidifica la huída cotidiana
y divierte al Ser en habitualidad
para evitar la primera resurrección de la palabra
y el preguntar originario
y el elegirse y el ganarse
sin perderse en la falsa propiedad e impropiedad,
ay, por la publicidad y el olvido.
¡Ay, del Decaer!

Hijo del Hombre, enviado del Lagar de Ira,
adviene, sé-en-el-mundo, con tu éxtasis señero.
Despréndete del clamor que viene desde sí
y, sin embargo, sobre sí y contra sí,
sin nada que informar o enunciar
o dar por alegato, que no sea
el silencio y habla de desasosiego.

Bajad al llamamiento, perturbador.
¡Falta que hace un clamante de tu talla!

2. Ausentes y escondidos

El descubrimiento fáctico es siempre, por decirlo así, un robo: Martin Heidegger
¿Dónde está ese ausente, carajo,
sin idiotismo condecorado y sin adorno,
ese valiente?
Un redentor, al que nadie espera,
porque es ladrón de jerarquía
en los callejones sin salida
del sentimiento sin comprensión
y el escapismo con vanagloria.

¡Ese anacoreta incontaminado
que siente y comprende
y odia a los mogrollos
que bailotean sin danza!

¿Dónde, dónde está él, el que nadie contempla
porque dejó la escena de esta lindura hueca,
a locas y a tontas sustentada por jotos,
publicistas, cholos y rapados,
nacos y billetudos,
prosudos del acceso democratizador?

¿Dónde guarda su botín
el descubridor de los entes intramundanos,
dónde persevera lo descubierto
contra el parecer y la desfiguración?

3. De la estancia abierta y necesaria

Que gire como trompo,
que rote el eje de la evolución cósmica
con antrópicas ganas de matar y morirnos
y despierte a Kundalini, si es que puede,
ya que tal vez sobreviva alguna vírgen ovulante
y haya una esencia fundamentadora
de la posibilidad: libertad...
en esa estancia abierta del útero.

Que venga en forma de palanca de Arquímides,
de tolete marca diablo, Príapo faludo,
vara mosaica que traga víboras
y tiñe en sangre las aguas de intriga y poder,
de crueldad pomposa de miel y megalomanía.

Que venga el moscardón y el aguafiestas.
Que comience a desvirgar a las canijas
y no quede Cosmopolitan girl sin su parchada.

Que se acabe de una vez
el romanticismo de hopalandas
y la teología lujuriosa
que se esconde en valores puritanos.

Que venga el rompe-esquinas,
sin cobros de sofomanía,
con pulgas por bolsillos,
con dientes por cartera,
y se meta entre las piernas
de las golfas contentoñas.

Que las coja confesadas
por Cristina Saralégui
y Ophra Humphrey.

Que venga el Gran Verdugo al riserío
y la bullanga de tanto payasismo cultural.
Desciende, perro, muerde sarna.
Llégate al Punto Omega, vulva adentro,
en favor de este calvario de pruritos.

Las viejas en bruto están papando moscas.
Consagran sus imágenes de tronga cosiéndose
las tetas de teflón y curándose el espanto
con purgante de yocol y uña de gato.

En rosas-telenovelas,
han de cavar sus tumbas en vida
y agonizarán con ojos pelones mirando
a Guicho Domínguez y Verónica Castro,
burradas de muchas letras
y sofaldares y capítulos
y cuernos y besarracos
y faldas cortas y lagrimones...

¿Acabará, algún día, este circo
de estrellas de lo vano,
este espejo de ramplonería,
con que se víste al galán y al anti-héroe,
a filósofos de esquina
y escribidores de sopas Campbell
y teatro Proctor & Gamble
a falta de comprensión de sus útiles a la mano?

Tendrá que ser un perro con hocico,
una bestia con olfato que entienda para ladrar
y sienta para morder el comportamiento estante
en lo abierto hacia los entes...

4. Desocultamiento

La interpretatividad pública retiene al Dasein en su decadencia: Martin Heidegger
No. No. ¡Puede ser una hiena!
Baja, hiena. ¡Déjate ver, demonia!
Mira a estos payasos de las calles
creyendo tener un corazón bajo la guanga ropa
y dos bolas de granito por timbales
y son puro gesto retorcido y ademán de campana,
sin tañido, sin canción, sin designio.
Coquetos de cabeza rapada, neo-bocones,
asimétrica colmena de gorgojos,
¡ved lo que vendrá!

Establecida será la promesa, córam pópulo.
Si la enunciación representa la cosa tal como es
y hacia lo patente como tal el Dasein se comporta,
¿tendremos que creerles?

¡Así que lámelos con tu lengua rasposa, desocultadora,
en medio de estos falsos comportamientos diseñados!
¡Que muestren el cobre las doradas Thalías
y las Doñas parisinas del hipódromo
y que relinchen como burras sobre el heno
y felices marías en los establos!

¡Qué importa que tengan tatuajes en el culo
o aretes en las entrañas, uñas negras y pezuñas!
Te sobrarían los colmillos para morderlas
y el olfato para desocultar
lo acordado por sus cómplices...

Búscalos donde quieran que se metan
porque son más cobardes que las sabandijas.
Desbarata las ilusiones de su metafísica.
Descodíficalos y verás que Don Nadie
les construyó su escondite en el tugurio
lo mismo que en salones de oropel.

patéalos, hija mía, con saña de Karate Kid
insúltalos con llamadas de Pacific Bell
apendéjalos con ternura Downy
manda a Rambo y, desde Total Recall,
a los Ninja Turtles y las Vomiting Vipers
y que se persone cada títere de humo
y cada mequetrefe de virtualidad disparatada.

Que se diviertan con rap y radio-bemba, sí, pero...
atosígalos con Rush Limbaugh o Pancho del Rancho.
¡Y que mueran en el Lagar de Tu Ira!

5. En la estacada del exilio

El solver en el hallarse es más original y profundo
que cualquier conocimiento:
Martin Heidegger
Estoy en la estacada del exilio
con patuco de misa y de misericordia.
Que sirva de preludio y bienvenida
al que se echará la albarda de venir
como buey suelto y bien lamido
donde nadie lo llama,
el modo cotidiano del soluto.

Estoy entre rajputas de Los Angeles
en el día que grandes lluvias se desatan.
¡Vieja hiena, me imagino, que te orinas
sobre los cráneos de esta bola egomaníaca
de brahamanes y sus treinta y seis castas
descaradas que pro domo sua promiscuan
con la raja del rajá
sobre el kâya del sambhoga!

Derrama el alúd,
sepúltalos entre musgo y fango.
Ha muerto Sharon Tate, Vietnam aplaude
el perdón, la Flor ecologista,
sin napalm, sin My Lai,
el humo marihuano, el Op-Art
y el canto beatnik...

Puja el granizo, ángel de la séptima copa
o la séptima trompeta o el séptimo reposo:
porque el amor que no entiende el dolor no es amor
y donde no hay asombro no hay inteligencia
y lo acordado no se deja aprehender
como vivencia ni como sentimiento.

Estoy entre místicos de baraja y pandereta.
Oigo que leen las palmas de lo oculto
y consultan oráculos.

Walter Mercado deifica su tatuajes
inconscientes y junguianos, desde líneas
de siquismo y aquelarres de pazguatos
sibilinos y oráculos del ano.

Estos charlatanes van al templo
de lo admitido por el uso en cada caso
y en la residencia abierta de la erranza
siembran la sombra como luz
y la verdad como convenientia
(por supuesto, en lucro cobrada).

¿Y dónde está el desmentidor con su navaja
y el estrangulador con sus manos salvajes?
Hay que callar la concordancia
del adequatio intellectus
con otra oscilación de la penuria
y otros todavía-no,
llenos de bronca
y posibilidad
y vela
y sobrepujo.

Aquí, en esta democracia dominguera,
el tecno-sonsonete que idiotiza
con la banda siniestra de Los Machos
y la Sonora Show a la diestra...

¡Cállalos, patarata timbirichera,
aunque mueran las orejas quebraditas!

Por rencor a la otorragia, asesinen al General
y a Locomía, a Chalino Sánchez y Gerardo,
a estos temerarios, a estos barrio's boys,
a estos dictadores de la mafia disquera
entre mojarras, todos sombrerudos
con rascuaches voces
y folclórica sosera vendida, a troche moche.

Que jeringuen a los monos y a las ranas,
a las moscas y a las bacterias, macarena:
ya chala hasta la piltra el canturreo de los gangosos
y los ojitos verdes y la escotada bragueta
y el desparpajo de la voz letrina
y la bronquez del canto.

*

Milonga por Semele

¿Cuál es el lío con la luna
que tanto loco se la da por victimaria?
¿Quién se traga la píldora?
¿Tanto molesta que una panza del alma
esté preñada con voces siderales y cefeidas?

¿Por qué tanto temor
(por quítame ya estas pajas)
si la luna es piedra de los navegantes,
pailita del ensueño, tertulia
con las luces que fluyen en los versos?

2. Te llamarás, Cefe

Te llamarás Cefe, poeta,
piedra pulsante, distante roca,
Pedro-Cristo, biología y neuma.Cefiso,padre de Narciso,
monstruo marino, pescador
en espejos fluyentes del agua.

Saltó de la sartén a la candela.
Nadie lo hizo morder el polvo
(avergonzándolo)
violándose ante ojos ciegos
sin cuenca por testigos.

Y así sueña, se intima, sin combate,
gesticula, se poruña,
se viste de manso alarde,
ethos y maravilla.

Y más acá, sin embargo,
hay posada y aplausos de las ranas
porque en la entrada tiene plaza
e imperio y una estera
para que se queme a solas.

Se pinta de pavordia y honor,
sin agonía, pero bajo esa luna
en la frente de los dioses,
es mudo pichote con chancletas,
cucutúes del Decaer
que trepidan por discurso,
sordos por la otorragia.

En la piltra polisémica de la mar
es un imbécil, chalao
con la calambre y el rocío
y navega en seco y jamás halla playas
y ninfas de descanso.

¿Qué sabrá un huérfano de luna
sin la bestia de la oxitocina,
donde corresponde arderse hasta la fiebre?

Si Júpiter no siente la payada: estrum,
¿de qué vale la sartén llena de versos
y la hipófisis, intacta, a la semilla?
En vano, bajó.

¿Qué sabrá del clítoris el que no duerme
en la hornilla y sondea como hormiga
en los túneles de la enana copa de la vulva,
qué sabe de Luna el que salta de la sartén
a las llamas del fuego fatuo?

3. Se(me)le botó la canica

Se(me)le botó la canica.
Se le metió el obenque
por la cofa misteriosa.
Donde misterio se define
como clamor de nadie,
anticipación de opiniones ajenas
para no decir nada,
sino echar la biga al behique
(al poeta por trovero de la eutaxia,
por grillo en la cañada del godeo).

4. Somos del mismo rebaño

Somos del mismo rebaño,
hijos de la mar:
Nereo y Forcis,
padres de las Nereidas,
adivinos y sopladores del afros,
espuma y olas, ¿y qué tal,
Mar Egeo, cuando Semele flota
como nenúfar de queso de bola?

... y el Mar Caribe se vuelve tan cachondo
por causa de la Luna,
¡qué negra en hopalandas de plata!
que se viene en olas, se chorrea
y desgarba la cola en ritmos de conga.

5. Se me leyó un discurso

Se me leyó un discurso
sobre las cortinas de humo
y no hice caso, porque el loco y la luna
¡nada que ver!
y la luna y el poeta colaboran
no en construir castillos en la arena,
como en soplar la espuma
y calentar el menstruo
en la sartén de la cofa.

Pero el que saltó de la sartén
por culpa de Epopeo,
quien confundió el corazón
con una gran papaya
y la chupó como a mangó,
dulce y maduro, dijo que los poetas son
su dulce rebaño, exótico universo pre-industrial,
fáciles de esclavizar en la dulzura
(¡y ni quien nos llore!)

Que nos dén mangó y papaya
y se acaba la lujuria por la viejas
y los lobos aullantes en las noches.
Dejamos la Luna en paz
y los mares tranquilos.

6. Semblanzas de los mustios

Cualquier poeta, han dicho
los que opinan fuera de la sartén,
puede explotarse empresarialmente
en forma de vampiro,
en semblanza de triste,
en loco selenita.

Para cosechar sus despojos
(o quitar su botín), quitemos
las ropas de Nictímene,
desvirguemos sus mitos sagrados.

Quedo yo y mi mujer y la hija que te dí,
que se hizo lágrima. La luna se sepultó en la mar,
porque tú sí has caído, hermano mío,
con tu boca de lechuza y obenque
de palo clavado en tu jolla primitiva.

En la cantina, bebes aceite de lámparas y te envejeces
a mirringas, poco a poco, con discursos de luces fatuas.
¡Eres el hazmereír y el crédulo entre epopeos de rapiña
y chingarama, enemigos del agua y la sal y la luz
de luna y los óvulos de mujer y las olas del verso masculino!

Fíjate y verás: te secan, te ofrecen sus cofas
de engaño, su humo, su aceite rancio de ajenjo?
¿Cuándo hemos bebido aceite y lumbre de urolitos?
«¡Nunca, hermano de la mar! ¡Nunca,
mientras seamos payadores de los ríos
y navegantes en aras de ninfas con nalgas túrgidas,
lúbricas por el melao de olas,
tibias por sus pechos verdes, azulosos,
y una piel suave de palomas que te afelpa!»

*

Socialización mórbida

A Víctor Emilio López
¿Y qué tal cuando Semele flota,
sin hundirse en las aguas del Caribe
como nenúfar de caderas anchas
y deliciosos pechos de palmera?

A tí, loco homicida, te huyen
porque eres el mercenario huracán
y te cuelgas del viento
como un ave castigada del hombre
y te acuestas con harpías de cualquier
embeleco estereotípico y frase almibarada
de mentira y te brillan los ojos
como dos farolas ahumadas por hollín.

Te lanzan piedras las niñas
que alguna vez te lanzaron besos.
Ahora te hundíste en la tristeza
con rápida saeta de agonía.

En la guitarra lloras la milonga candombe...
Hermano mío, ahora estoy herido
de luna por tu causa.

Se me le cayó un gran trozo
a esta divino anuncio de alegría:
¡ya no somos iguales
en la abundancia profunda
como el pan del pobre
hecho palabra de esperanza y delicia!

Tú socializas en las noches
tus migas de terror y hodofobia
y dijíste loca y simple a nuestra luna,
óvulo volante de los cielos.
Te vistieron de folclore y exorcismo
los burdos epopeos y ya juegas
a la nictofobia en carnavales,
diseñados para el chingarama
de los curatores del misterio.

Por el contrario, yo
a la cofa misteriosa no la quiero;
¡quiero mi luna, mi brillante luna,
que es mujer y ovario y templo,
en mis noches de mar y bohemia!

5-19-1990

*

Barroco de la lunaridad

¡Quédate con la lunita de los pálidos,
exhibidor de parvenu y domesticados grillos!
Métetela en el orco, rey de Lesbos.
Echasela a tus perros, jilipolla.

Quedamos mi ninfa y yo
para hacer lunas y loarla por los siglos
y cuando no exista palamenta que nos reme
al más submundo estrato de los mares.
ovularemos, luna tras luna,
canciones de plata, hechas de semen y menstruo.

Contemplaremos, como Novalis, las flores azules
de los piratas que sueñan despiertos:
algas, líquenes, nenúfares cavernarias
que jamás han trepado al corazón de varones
que no aman las energías astrales
de sus deliquios y comezones
y la luna que en la mujer recicla sus anhelos
más cósmicos y creadores.

Lunáticos exuberantes, descoloridos
en el nácar del turismo y el habla encubridora,
románticos de la industria y la pose del loco poeta
y el sufridor de oficio, paisajistas del Lichtung,
da una pena oscura, milonguera, oírles con sus cuentos.

Y mucho más
que embriaguen con aceite la boca
que bebió de manantiales y ninfalias en los prados
y que los ojos visionarios
hoy se aceiten con mecha de linternas
y se agiten como vampiros incoloros.

Ya no son lunares, venusinos,
marinos del agua embravecida,
hermanos de sol, esposos de luna,
¡son lechuzas, fieros pajarracos!

Me asquea el barroco de tal lunaridad
hecha comercio y estigma,
y el que pasa gato por liebre
y vende playas y lunas
y baja estrellas como mercancías
del escaparate vulgar de los cielos
y se inventa descocados y apendejados,
solitarios, soñadores de cartel,
en tedium vitae,
por el lío de la Luna victimaria,
y los embrujos falsos
de la Naturaleza atormentadora.

4-9-1990

* * *

Parte Cinco: Desacralizaciones y zorrerías



El gusano y la calabacera
Desideralia
Desacralización
El caminante y el soluto
Ereignis
El ser y el hombre
Aprendizaje
El consuelo
Zorrerías
La perspectiva
El ser y el hombre
Mi apariencia zorruna
El derecho de habitación
Al acecho
Angustia de Occidente
Las Vulpejas
El ultraje
Realidades momentáneas
Complicidad
Don Nadie no quiere morir


El gusano y la calabacera

¿Y no tendré yo piedad de Níniva, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos abnimales?: Jonás 4:11
En la existencia, la calabacera existe
y ampara con su sombra la fe
que se estremece y la angustia
que se aferra del abismo y se colapsa.

¿Quién hay que vea que su certidumbre
oscila y con voz de inconstancia
y vanidades ilusorias, diga: «¡Es el fin!
¡Se acabó la misericordia!» ¡Todo!

Entonces es que sospechas, necio,
que es mejor la muerte que la vida.
No se explica que venga el gusano
justo antes del alba y que,
en la breve noche humana,
hiera el amparo, destruya el reposo.

No se explica el recio viento solano
que asalta la calabacera y produce el desmayo.
La existencia con sol y viento humillan.
Con el súbito cambio, se exhíben los enojos.

2.

Ahora sí, hijo de Amitai, poeta rebelde, profeta
de mis ideogramas, dáte a negar mis negaciones.
Tardo soy para herir con el gusano
lo que mitiga la miseria del mundo, veloz soy
para hacer que te tiren al mar los temerosos,
próvido soy para que sobrevivas
y lites tu canto cuando la fe revienta…
Arroja mi mandato de justicia, si corroído está,
porque en Nínive se congela y en el Sé-del-Uno
salpica, con vapor de esquema
y vanagloria de charlas dispersantes.
No surgirán actos absolutos de tu fe
ni tu propia negación, desobediencia.
No se abole el azar ni se anula el absurdo
con lo que brindas, piedra de arena,
castillo ventisquero de epistemas.

3.

La experiencia de la 'otredad' es, aquí mismo, la 'otra vida': Octavio Paz
Pero, Jonás, hacia un lugar común, con gramática parda,
te apartaste de mi vida concreta. Olvidaste mi presencialidad,
mi don de Vida-Muerte, mi unidad en lo Oculto, mi dialéctica.
Olvidaste lo Tardo y lo Expedito de mi Enojo y Mi Gracia.
No surge el Universo de la Nada.

Soy el Universo que doy Vida, aún tu vida
oscurecida, frágil como el hilo más fino
de la enramada cósmica. No obstante, aún te llamo Mío.
No te quito la fe ni retiro la existencia que te dí.

Soy la Otredad que siempre llama
y, aquí desde el fondo de mi pez, te vomito.
E insisto: Regresa a Nínive.
En mi nombre, haz que nazcan más calabaceras.


4.

¿Tuvíste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hicíste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció?: Jonás 4: 10
¿Que es mejor la muerte que la vida?
¿De ese modo me aplacas, me enajenas
me reduces, me predeterminas?

¿Y qué sabes tú, hijo de Amitai y su alquimia fracasada?
¿Qué acerca de Quién te cosechó con feroces algoritmos,
qué sobre Quién hizo Tu Calabacera en una madrugada?

... para que reposaras en la sombra durante la tarde
del Sol inclemente... ¿Qué sabes del Gusano que hiere
y que seca lo vivo y duele más que el Viento Solano?

Bien que desconoces las condiciones de tu origen
y mi singularidad demoledora; pero te elegí,
desde el día de la angustia y consolaré
tus vocablos extenuados
haciéndote del mismo mundo
tu refugio.

De medianías y nivelaciones nefastas,
chapuceras,
no quiero tus salmos como recuperaciones.
Como leyes de regularidad no admitiré
malas medidas de miopía,
impuros fantasmas de olvido.

4-19-1979

*

Desideralia

El mundo ya no es energía ni deseo: Octavio Paz

Queda muy poca fe en la Luz.
Un mandato dí para que sea cumplido:
«Let there be Light»; hagan paz
con sus luces. Sean estrellas y faros.

Con la energía más pura el oro será
como el mercurio, el uranio como estronio;
la materia bruta será, cuando se quiera,
una convocatoria explosiva
de energía, mi Aliento que se irrumpe
desde el ordenamiento de los entes
en el espacio y el tiempo.

¿Quién queda en Nínive que distinga
su mano derecha de la izquierda y presienta
el apetito de manifestación del Universo
cuando grita sus deseos alquímicos
a 200 billones de estrellas
esparcidas en Vía Láctea?

¿Quien hay que pacte conmigo
y crea que doy cincuenta estrellas
a quien las quiera por moradas?

No. Lo sideral de la fe
no es visto por los dormilones.

Cada estrella es una casa del deseo,
voz de mi energía.

¡Pidan, anhelen, sueñen su estrella!
Llenen mi vacío.
Demasiados son los trasnochados
sin visión.
No fe, no pacto.

¿Cerraron sus corazones
para siempre
al Gran Desideratum?

3-5-1979

*

Desacralización

… al riesgo le corresponde arrojar al peligro: Martin Heidegger
El sendero que me pertenece
(porque algo es nuestro y de todos:
el sentido y la muerte y el volver y encontrarnos)
lo olfateo, rastro adelante, nariz atrás, recto el camino.
Ese camino que llamaré el tejido, área necesaria,
aunque falten los ojos, o no se tenga miedo.
Es que el claror fascina algo más que las pupilas.

Ni demonios del éter ni pájaros de mal agüero
(que nada donan, si no el azar, la mala vibra,
con negros arpegios de alas mustias y estropeadas
y chillidos) me detendrán. No comeré los granos
grises, torvo, de esa melancolía de majaderos.

No me quitarán el rumbo, seducido
por la imagen del surtidor inútil
y el cúmulo de riquezas del de(s)cierto
ni un oasis, aguas estancadas en lo amargo:
¡ay, temible Mara!
Consejera de siempre ocultas bendiciones
que no llegan
ni se ponen a la mano,
a servicio de los hombres.

*

El caminante y el soluto

Un caminante puede que se tope
con el abrazo de alguna palabra conductora
anunciada como pensar inicial y proyecto,
dádiva a la pulsión más noble de su paso.

Dirá: «Oh sí, contigo voy donde no haya muerte».
En la alegría es que propulsa sus caminos.
Los negadores del tejido, malos observadores
de vida estructurada, cristos quieren
que no estén en SUS cruces,
hombres sin pan
prefiere, sexo
que no tengan un precio,
aunque sea la belleza reciprocadora,
adquisible sólo con amor equivalente.

Los peticionarios de la renuncia
no se ariesgan a arrojar sus peligros.
Con seguridad para sí te loS dan,
todo gratis, pues, en soledad,
es que el miedo es heroico
y el peligro manso duende de la ruta.

Desacralización

Me pedirán que no vaya.
No conviene. No heretiques. Deténte.
Sávate. Quédate. No desafíes.
El deseo es objeto conjurado, temerario,
imperioso tejido y, siendo neuma, como son,
quienes se quedan, ajenos al camino,
se está mejor que en campañas secularizadoras
y que en las prácticas sociales
y los desvelos y el trajín del rito cognitivo.

Los sensatos dicen que no vayas,
contra tiempo y marea, a suplicar un alter ego
donde ruiseñores se transforman
en herejes amarillos
y la vida en una lepra, descarnante,
existencialmente ingrata.

No vayas a la palabra, porque ya sus fondos
no son virginales y el deseo, sólo el lucro
de la banda de rameras, paraíso perdido
de salvajes, tomaron por asalto
numinosos nichos de la muerte.

Desvíos, extravíos

… La luna es la morada de los hombres buenos después de la muerte. Llevan allí una vida que no es divina, ni bienaventurada, pero, sin embargo exenta de preocupación hasta su segunda muerte. Pues el hombre debe morir dos veces: Plutarco
En el crepúsculo de esos caminantes,
la Luna vela. El espíritu se enloda con materia
y la soledad se mete en los bolsillos.
La tristeza da las falsas rutas.
El fanatismo controla al neurasténico.
Y Azazel se persona cuando más bendices.

¿Por qué has de vencer? No hay garantía
de buenos instructores cuando el mundo
se desborda con chantajes, trampas y extravíos.

¿Qué tal si una güila, zorruna, malsana
puta del puto subconsciente, te da
penosas zambulluidas en su espectrum,
y vale menos que tú y tus ilusiones?

¿Qué tal, si por buscar la verdad, por esos rumbos
ni penosamente adquieres lo anhelado,
gránulo propio de ilusión, breve y finito
como la fe, duro como el grano de mostaza?

¿Qué tal si no hay gotas azules
entre la tierra y el cielo?…
y, empero, sí… lobos hambrientos,
perros ajotados a morder el alma,
canes cerberos bajo luces mentirosas
de Cazadoras, hecatoides
y arte(misadas) que se arriesgan
hasta límites prohibidos… y tú,
en falsa ruta, sin soga ni la cabra.

Ereignis

… pero yo, terco, esenciado por Ereignis,
en mutua complicidad, voy y me compongo
en detalles de este Sendero, oculto y solitario,
donde hay aves de paso que resultan de garras,
aves que piden un cuchillo a Don Nadie,
aves peores que los perros zorrunos,
aves, de imaginación extraviada,
sin Estrella, excepto la apariencia
y la transitoriedad sin destino…

… pero yo terco, duro como un escarabajo,
¿qué me importa el cuchillo de Don Nadie
si toda la tierra es mi tejido
y todos los cielos, mi dicha,
mi ser pujante, mi puja,
mi Shyama-Kali,
mi Ereignis.

Zorrerías

Deberíamos crear placeres nuevos: Gilles Deleuze
No. Yo soy zorro y tengo madriguera.
Contra el mundo externo, doy primero el amor,
después sendos zarpasos con mi corazón
garrudo, salvaje, o como sea.

Tengo ganas de mil pulsiones recursivas.
Ganas de proteger mis magnitudes.
Ganas de hacer paz con lo aparentemente siniestro
de las cosas, ganas de apaciguar lo vil
y que no estorbe… pero estoy en el duelo
(sí, muchas veces los cuchillos traperos
se clavan en la espalda y la Mano es Don Nadie
que no entiende la gramática parda,
los placeres, los tejidos, el camino.

¿Por qué el poder no entiende mis excitaciones?
¿Por las instituciones organizan a flor de mi lomo
su golpe rudo, su afán exterminante,
su incumplido y maléfico dominio?

Las perspectivas

Tanto es la mentira mejor, cuanto más parece verdadera; y tanto más agrada, cuanto tiene más de lo dudoso y posible: Miguel de Cervantes Saavedra
Para enunciar lo cierto,
él quiere su conocimiento perceptivo.
El Bien vestirá la aritmética del mayor número,
sin perderse en las tablas victorianas del hallarse,
y en el quiero que seas civilizado:
expositor lockeano.

Y mal suena el don sin el din y el criado
sin uniforme de bien solemne y asaz, domesticado.
La historia, vista así, es un atajo de maldades.

Por eso están las perspectivas
como ovejas en malpartos de artuñas
por los montes. La historia es
extensa temporalidad de las repeticiones.

Adviene siendo sida, impropiamente, mentirosa.
Lo Cierto está de luto entre estos hombres.

*

El ser y el hombre

... el elemento desde el cual el pensar puede pensar: Martin Heidegger
El hombre es la vía hacia el ser,
el querer que puede
lo que quiere pudiendo;
esencia que ejecuta su querer
y que se capacita para que sea ante él
y aún, desfiando todo,
cuidado y medianía, lo que lo atestigua
en su pro-venir y lo deja que sea.

Zorro comprensivo, capaz de redirmirse,
sólo uno: el que se adapta a sus posibilidades;
el que reclama, solicita y se duele...

Mi ser lo ha comprendido:
Ser es quien se puede en el saber.
¿Quién puedo ser-en si no la posibilidad
de que valora, quién si no me desvisto
y me declaro más allá del closet de la Gran Mentira?

Si el mundo tiene un sentido objetivo y trascendente
al menos que sea mi Zorro quien lo diga...
mi zorro bueno, mi zorro necesario, auténtico,
iniciador, recreador, precomprendido.

2-7-1993

Mi apariencia zorruna

Tengo las orejas empinadas: ¡soy todo oídos!
y desnudo me deslizo con sigiloso paso
y me sigue la cola más larga que mis patas.
Largo y abundante, mi pelo y con él,
nazareo, nazco, crezco, muero,
¡pero ya son muchos los zorros desollados!
¿Y qué será? que me duele por instinto.

¡Pues que no soy intuitivo, entre otras cosas!
¡Que con dolor y con angustia aprendo!
Y a la gruta del desfiladero llamo geografía
y serme-anticipado en mi avanzar, astucia,
mi gramática parda, lo aprendido...

Porque, en oscuros corrales de mentiras,
me exigieron que sea yo su buen vecino
y adormecieron la zorra del sí mismo,
mi soluto, yendo a desollarla
a mis espaldas, aprendí a desconfiar
de entes a la mano.

*

El derecho a la habitación

al sociólogo uruguayo Carlos Vaz Ferreira
(1872-1952), portavoz de la Teoría del Socialismo Atenuado
El zorro justiciero de una lógica viva
es que procura; se alimenta de Eros.
Habitación solicita para su noble briba.
Vaz Ferreira fue mi zorro bueno.

La racionalidad y genialidad la buscaría
en lo estofa de su concreto espacio,
de su concreto tiempo. Una mujer lo instruye
como a mí, Mitdasein. El dolor no es Eros.

Los siete pecados capitales no son,
en rigor, principio hedónico. De la moral
para intelectuales, «ve y escribe».
De la crisis de educación y el feminismo.

Piensa en el pobre, sin tierra, ser
en la falta de pan, en la guerra del mundo,
pero no olvides, mi habitación, mi co-mundo.

9-24-1976

*

Al acecho

Se puede preparar una ya fundada referencia hacia la historia, panoramas esenciales... actuar y padecer cabal a través del presente determinado por el advenir que se hace cargo de lo sido: Martin Heidegger
Olvidan que cada uno tiene su alguacil.
Por más máscara de autoridad y soberanía,
estarán los ojos de los zorros al acecho.

Por más poder que digan que detentan
y más agradable holganza que asuman por su Sorge,
el hocico más agudo los escarba y fiscaliza
para que él pierda sus crías y sus procuraciones
como hiena parturienta y que se quedó en la echada.

Que no hay que cantar loas y hundir en saco roto
la objección o indeseada presencia de los golpes.
La angustia hila como araña y está en vela.
Don Nadie no está exento de verse
como alheña en el quebranto.

3-5-1976

*

Angustia de Occidente

... la inicialidad del inicio no se deja aprehender mediante retrocesos historiográficos ni mediante el cultivo historiográfico de lo recibido: Martin Heidegger
Es cierto.
Hoy como ayer, estamos
a merced de la angustia identitaria,
clavados por los ganchos hostiles
de peces secos, intrusos, subversivos,
pez espadas, provenientes
del oblicuo mar de gestos y costumbres
y, once veces, con cada luna
de septiembre nos visitan.

Al menos besan el miedo,
nos sofocan adentro,
introyectándose.

Fluyen desde el polvo,
se multiplican en la vibras del desierto.

En corales de cuevas y abismos
hallan su energía, su afán de avanzar
hacia nosotros y darnos su doctrina
como demonios inoculando veneno.

El Islam que nos escama
revienta en pústulas de odio.
Nuestro odio será más sabroso
que su carne. Son demasiado grandes
las quijadas xenofóbicas
como memoria de ancestros olvidados.

Se obnubilan y desfasan
en el iris profundo de los azules ojos
porque aunque estonios, húngaros,
filandeses, fuimos. Ellos, hijos de Atila,
bárbaros son en la nieve de los viejos días.

*

Las vulpejas

Cuando saltas delante de mis ojos,
cuando irrumpes, ente manifiesto,
y das en las pupilas,
eres un golpe de la brisa con aroma
y una mariposa y una noche y me encantas.
Por lo general, evocas el perfume
y la tibia forma del muslo
y la armazón de huesos
relajados y fluídos.

Tu estómago cubrirá mi piel
como arcilla que se lava en barranqueras,
o cascada que baña dulcemente,
aunque huelas a yagrumo a mis espaldas
y te pierdas como gacela, apurada
por tu rumbo de malezas o escondrijos.

No me gustas por eso
porque te vas y tu encuentro es más breve
que el silencio y menos duradero que la aurora.
... pero me gustas, zorra,
porque conservas la astucia de vulpeja
y husmeas la madriguera de la calle
en la ciudad mundana y en la plaza
del cuidado circunspecto, te temporas.

Te surtes con vestidos de lujo
y de marrana, si te place.
Te engalanas, asqueada
o cómplice, del orgasmo ajeno.

Te obsequias provocante y provocada.
Azuzas con lockeano sensualismo,
te enciendes como motor de sexo, talonera.
¿Pero dónde, mujer, serás tú más amada?

Me gustas, nulípara, y no quiero pagarte
porque en tí está escondido todo lo que quiero
primariamente mío, hormonalmente santo,
tus críos con su lenguaje puro
a menos que los vendas,
lo mismo que a tu cuerpo.

Te hallaré como el zorro
que no vende ni compra su presa.
La persigue.

Se cerciora si conservas o escindes
tu luz de fe y malicia,
tu fuego-amor e instinto,
tu pez ígneo de lealtad
en los montes sagrados de los días.

No vayas por fuego fatuo y por ventaja
a los ojos del salvaje, que él no paga;
él muerde, acosa, organiza,
desespera, se angustia
y en su mundo no existen las monedas
ni el fascinum ni el escarnio;
no pagará las deudas no debidas
ni fundamentadas,
menos al nacón de las monedas.

Como el salvaje, satisfecho del rito
pezuñas clavadas por astucia y por deseo,
soy el preguntante del te quiero.

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres,
voy a zorrearte
con colmillos debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.

Con hocico agudo lameré de tus tetas.
Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975

*

El Ultraje

Como niñita de su casa,
adolescente de lenguaje,
inquieta de comunicación,
perduró su fantasía por algún tiempo.

Sería la primera vez
que alguien la tocara
frotándola contra sí,
boca de aliento.

Ella se hizo escapadiza
por alguna pubescencia
inexperta del lenguaje
y andó de manita sudada.
¡Quería voz ideal,
su primer beso!

¡Era tan fresca, tan extramundana,
que no conoció el apremio
hasta que él llegó como objeto manifiesto
y la sedujo!

Fue entre clamores noveleros
del ser-en-el-mundo
que se le interpretó
con palabras cotidianas
y comportamientos diseñados
de desfloración!

¡Ahora vive en las calles
de Un-Zuhause!

7-23-1976

*

Realidades momentáneas

... lo a-la-mano es determinación ontológico-categorial
del ente como es en sí:
Martin Heidegger
Las realidades momentáneas
a la existencia no definen.
En los suelos prefenoménicos bailan cosas.

Danza de coseidades, lenguas que catan
como si fuera leña y fuego
la naturaleza circunmundana que todo
lo integra, o define.

¿Dónde está el sabor
con su molécula seductora,
dónde su proceso interrelacionante?

¿Dónde el fuego vendrá a decir aquí
con su esplendor de llamas?
A este qué del aquí
y utilización (de materiales)
ha llegado jactanciosamente.
la importunidad de los entes
con su carcajada de realidad
y cosa en mano:
si, ha llegado el desarreglo, perturbante,
reguerete que salta a la vista
con el desprecio hacia lo puro,
la óntica inocencia de lo dado.

5-8-1993

*

Complicidad

¡Hoy somos cómplices, unos-para-otros,
tal para cuales! Topamos
con el disturbio que evitamos.

¿Quién dijo: el salvaje eres tú...
que no lo veo, quién que obedezca
el No matarás?
ladrón es que roba a honestidades;
a los Divinos, a Dios... lo van tomando,
siglo a siglos, por pendejo.

Se ha espantado el apoyo y el balance
y corremos loquinchos por los andurriales.
Esta es la mundanidad que sacó
mis aullidos, el poder que se convoca
por los que urden tirarme del caballo.

Asoman pezuñas debajo de mis pasos
y el colmllo azota el viento
como el Mejor de sus Verbos.

¿Qué está pasando con la mansedumbre creadora
y la fratría que el Matoco
nos trastoca por enteros?

3-7-1975

*

Don Nadie no quiere morir

… as soon as man comes to life, he is at once old enough to die. That Authentic being-towards-death erupts Dasein out from its ‘they-self’, and frees it to re-evaluate life from the standpoint of finitude: Martin Heidegger
No fatiguemos el pulmón para gritarles
que la existencialidad contiene su dolor
y la vida, sus fases de dicha.

Don Nadie no quiere el final del camino,
sí... su cara del luto. No ha entendido:
la muerte es inevitable y señera.
Veámoslos, pobres Nadie
en praxis de purga cotidiana.

Aprendemos de sus erranzas
deyectadas en sombras predictivas.
Evadamos ese plexo de articulaciones.
Ellos son lo que no queremos ser.
Los maldecimos al compadecerlos.

En fin que ni desean la muerte
ni nuestra poesía.
Ni música y silencio que ofrezcamos.
Escollan nuestro gesto
con su torpe menosprecio.


2-8-1991

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